Los debates televisivos terminaron en una contienda estética. El analista amateur típico –llámese ciudadano o periodista– se perfiló definiendo las favorabilidades por la estética: el tono de la voz, la seguridad en el decir, la elaboración de frases completas. Los únicos candidatos que cumplen con esos requisitos son los más jóvenes, Petro y Vargas Lleras.
No es raro tampoco que sean los más autoritarios. La oratoria clásica y la retórica antigua eran las primeras materias de dominio del político que no admite razonabilidad sino aclamación, que prefiere la frase efectista a la idea profunda, y que además no tiene fisuras en su hablar porque no duda.
A esta banalidad se le suma el afán esteticista de votar por el marginal e impugnar a las dos corrientes mayoritarias que ya configuraron la campaña. Los esteticistas tradicionales se sienten seguros con Vargas Lleras, encarnación ideológica del Frente Nacional, y con Gustavo Petro, heredero de la más tradicional izquierda que cumple 80 años en 2010.
miércoles, 26 de mayo de 2010
domingo, 23 de mayo de 2010
Decencia y picardía
Varios columnistas afincados en el oficialismo se han dedicado en los últimos días a victimizarse por el debate ético que suscitó la campaña Mockus+Fajardo. Dicen que tal planteamiento implica una estigmatización, pues implicaría que todos los simpatizantes de la candidatura de Juan Manuel Santos serían proclives a la indecencia.
Esta lloradera que de repente le ha dado a opinadores cotidianamente feroces desconoce dos asuntos importantes. El primero es de marco histórico. Es un hecho el predominio de la cultura de la trampa y del atajo en Colombia. Tan dominante que nadie se perturba por cometer contravenciones mayores como violar las normas de tránsito o hacerle trampa al fisco. El dedo mockusiano se pone sobre una llaga colombiana. Antanas no ha personalizado el diagnóstico.
Pero el otro asunto tiene nombre propio y no de cuenta de Antanas sino de la campaña Santos. Juan Manuel ha hecho una apología pública y repetida de la picardía. En su campaña se usa la voz del Presidente para apoyarlo, se ha generalizado la propaganda negra, estafan a Juanes que apoya la dupla Mockus+Fajardo, plagian los promos de campañas extranjeras, ahora difunden la especie de que Mockus no nació en Colombia. Santos –solo y sin que nadie lo sindique– se ha hecho el portavoz de la picardía.
Esta lloradera que de repente le ha dado a opinadores cotidianamente feroces desconoce dos asuntos importantes. El primero es de marco histórico. Es un hecho el predominio de la cultura de la trampa y del atajo en Colombia. Tan dominante que nadie se perturba por cometer contravenciones mayores como violar las normas de tránsito o hacerle trampa al fisco. El dedo mockusiano se pone sobre una llaga colombiana. Antanas no ha personalizado el diagnóstico.
Pero el otro asunto tiene nombre propio y no de cuenta de Antanas sino de la campaña Santos. Juan Manuel ha hecho una apología pública y repetida de la picardía. En su campaña se usa la voz del Presidente para apoyarlo, se ha generalizado la propaganda negra, estafan a Juanes que apoya la dupla Mockus+Fajardo, plagian los promos de campañas extranjeras, ahora difunden la especie de que Mockus no nació en Colombia. Santos –solo y sin que nadie lo sindique– se ha hecho el portavoz de la picardía.
lunes, 17 de mayo de 2010
Hacer historia
¿De qué se trata hacer historia? ¿Cómo es que se pueden producir acontecimientos que después se explican, se racionalizan? ¿Por qué las elecciones del 30 de mayo (y parece que las del 20 de junio) pueden ser las más trascendentales de los últimos 80 años? Nuestro colega y amigo, el profesor Juan José Botero de la Universidad Nacional de Colombia, ha presentado un argumento bello y convincente. Pueden mirarlo en:
http://www.razonpublica.com/index.php?option=com_content&task=view&id=987&Itemid=159
Ha dejado más claro que la mayoría de los comentaristas cercanos a la dupla Mockus+Fajardo por qué el detalle de las propuestas, el minimalismo de las respuestas en los debates y los resbalones propios de una exposición pública cotidiana no cuentan a la hora de arrimar afecto a una campaña que puede causar una inflexión en el país.
http://www.razonpublica.com/index.php?option=com_content&task=view&id=987&Itemid=159
Ha dejado más claro que la mayoría de los comentaristas cercanos a la dupla Mockus+Fajardo por qué el detalle de las propuestas, el minimalismo de las respuestas en los debates y los resbalones propios de una exposición pública cotidiana no cuentan a la hora de arrimar afecto a una campaña que puede causar una inflexión en el país.
domingo, 16 de mayo de 2010
La bobada de Mockus
Antanas Mockus ha vuelto a decir lo que ha dicho siempre. Que la violencia es injustificable y que no hace acuerdos con los partidos que son ambiguos y vacilantes frente a este tema. Insignes columnistas han salido lanza en ristre contra él. Álvaro Camacho (El Espectador, 15.05) lo ataca porque perderá los votos de la militancia del Polo, Lisandro Duque (El Espectador, 16.05) porque le parece que tal radicalismo lo hace un “Uribe con barbas”, Daniel Samper Pizano (El Tiempo, 16.06) lo tilda de “bobo”, por la misma razón.
Esta reacción al unísono expresa bien uno de los problemas centrales de la política colombiana de los últimos 30 años y la novedad que Mockus y -en su equipo Luis Eduardo Garzón– representa para ella. En Colombia se da una situación: pocos dudan de la posición de los principales dirigentes del Polo y de sus candidatos frente a los grupos armados, pero la mayoría dudamos de la posición del Polo. ¿Por qué? Por su ambigüedad. Porque para no dejarse medir por esta línea de enemistad han preferido callar. Porque en el momento crítico de las marchas del 4 de febrero del 2008 se aislaron de la ciudadanía para no atacar a las Farc y parecer uribistas.
El problema principal de Colombia ha sido la guerra y la justificación de la guerra es un asunto crítico de la política colombiana. La dirigencia del Polo Democrático no entendió que en política lo que importa es lo que aparece. Y cuando la mayoría de los ciudadanos rompieron vigorosa y nítidamente con las Farc, en un río de multitud, el Polo se quedó en la orilla.
Mockus “el bobo” perderá algunos votos. Los “vivos” de la izquierda complaciente con la guerra ya perdieron otra posibilidad de ganar más espacio político. Mientras tanto, los “más vivos” del establishment violento gozarán en silencio y esperarán los frutos de esta polémica.
Esta reacción al unísono expresa bien uno de los problemas centrales de la política colombiana de los últimos 30 años y la novedad que Mockus y -en su equipo Luis Eduardo Garzón– representa para ella. En Colombia se da una situación: pocos dudan de la posición de los principales dirigentes del Polo y de sus candidatos frente a los grupos armados, pero la mayoría dudamos de la posición del Polo. ¿Por qué? Por su ambigüedad. Porque para no dejarse medir por esta línea de enemistad han preferido callar. Porque en el momento crítico de las marchas del 4 de febrero del 2008 se aislaron de la ciudadanía para no atacar a las Farc y parecer uribistas.
El problema principal de Colombia ha sido la guerra y la justificación de la guerra es un asunto crítico de la política colombiana. La dirigencia del Polo Democrático no entendió que en política lo que importa es lo que aparece. Y cuando la mayoría de los ciudadanos rompieron vigorosa y nítidamente con las Farc, en un río de multitud, el Polo se quedó en la orilla.
Mockus “el bobo” perderá algunos votos. Los “vivos” de la izquierda complaciente con la guerra ya perdieron otra posibilidad de ganar más espacio político. Mientras tanto, los “más vivos” del establishment violento gozarán en silencio y esperarán los frutos de esta polémica.
sábado, 8 de mayo de 2010
Puños y posaderas
El filósofo antioqueño Cayetano Betancur –cuyo centenario celebramos este año– hizo notar una distinción importante en la concepción política de José Ortega y Gasset. Dice nuestro paisano que el español distinguía entre la política de puños y la política de posaderas. Básicamente, que no todo en la política eran puños.
Con política de posaderas se entiende la política de sentarse. Esto puede tener muchas connotaciones. Sentarse a pensar, sentarse a hablar. Sentarse es un acto de controlar los impulsos y darse tiempo para meditar las decisiones. Pero sentarse también hace parte de una estrategia de fuerza, como lo retrata el director de cine Akira Kurosawa en la hermosa película Kagemusha.
El tema sirve para interpretar la política del Estado colombiano en este siglo. Hemos tenido dos gobiernos de necesarios y eficaces puños (pocos y con mucho filisteísmo dudan de ello). Mi convicción es que hay que pasar a la política de posaderas en los años que vienen y de ahí la importancia de Antanas Mockus y la masiva comprensión que ha ganado entre los ciudadanos. Al fin, Antanas hizo que las posaderas fueran el factor diferenciador entre la beatería cultural y las nuevas generaciones.
Con política de posaderas se entiende la política de sentarse. Esto puede tener muchas connotaciones. Sentarse a pensar, sentarse a hablar. Sentarse es un acto de controlar los impulsos y darse tiempo para meditar las decisiones. Pero sentarse también hace parte de una estrategia de fuerza, como lo retrata el director de cine Akira Kurosawa en la hermosa película Kagemusha.
El tema sirve para interpretar la política del Estado colombiano en este siglo. Hemos tenido dos gobiernos de necesarios y eficaces puños (pocos y con mucho filisteísmo dudan de ello). Mi convicción es que hay que pasar a la política de posaderas en los años que vienen y de ahí la importancia de Antanas Mockus y la masiva comprensión que ha ganado entre los ciudadanos. Al fin, Antanas hizo que las posaderas fueran el factor diferenciador entre la beatería cultural y las nuevas generaciones.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Política inefable
Dice el columnista Álvaro Forero (El Espectador, 05.05.10) que a Mockus la gente no le entiende pero le cree. Está parcialmente en lo cierto. La gente le cree. Algunas de las simplezas que dice Mockus, también las dicen los demás candidatos pero nadie les cree. Cuando hablan de corrupción, esconden las manos. Mockus puede quedarse callado (o empezar a tartamudear) pero le basta con mostrar las manos.
Se equivoca el señor Forero en cuanto a que la gente no le entiende. Sí le entiende, pero no discursivamente. La gente entiende desde hace quince años los símbolos y los mensajes que Mockus propone. Con excepción, claro está, de aquella pirámide que nos hizo abandonarlo en las elecciones del 2006. Lo que pasa es que el analista político moderno es logocentrado, lo que no aparezca en un papel o en un discurso le resulta incomprensible. Ignora el gesto, la postura, el afecto, otros lenguajes.
Cuando Mockus aparece, cuando se sube a una tarima con Fajardo, Garzón y Peñalosa, cuando exhibe su lápiz, cuando invita a que sea la multitud la que haga la campaña, cuando pone un ejemplo simple para ilustrar un problema de Estado y después lo resume con una frase epigramática, cuando hace todo eso está lanzando tantos mensajes como no le caben a un candidato tradicional en un periódico más tradicional todavía.
Se equivoca el señor Forero en cuanto a que la gente no le entiende. Sí le entiende, pero no discursivamente. La gente entiende desde hace quince años los símbolos y los mensajes que Mockus propone. Con excepción, claro está, de aquella pirámide que nos hizo abandonarlo en las elecciones del 2006. Lo que pasa es que el analista político moderno es logocentrado, lo que no aparezca en un papel o en un discurso le resulta incomprensible. Ignora el gesto, la postura, el afecto, otros lenguajes.
Cuando Mockus aparece, cuando se sube a una tarima con Fajardo, Garzón y Peñalosa, cuando exhibe su lápiz, cuando invita a que sea la multitud la que haga la campaña, cuando pone un ejemplo simple para ilustrar un problema de Estado y después lo resume con una frase epigramática, cuando hace todo eso está lanzando tantos mensajes como no le caben a un candidato tradicional en un periódico más tradicional todavía.
domingo, 2 de mayo de 2010
El fantasma de la incertidumbre
El fantasma que ronda en estas elecciones a todas las mentes conservadoras es el de la incertidumbre. ¿Qué hará Antanas Mockus? Es una pregunta que ronda como si se tratara de un desconocido, de una supernova en el cielo de la política colombiana. Y esto que hablamos de un personaje público con casi 20 años de exposición a la opinión.
Germán Vargas Lleras ha salido al quite, repitiendo las frases de Carlos Gaviria. “Es que no se sabe que puede hacer Mockus”, repiten todos nuestros conservadores. No tienen razón. Mockus ha dicho que respetará la Constitución y practicará y promoverá el respeto de la ley. No hay nada menos incierto que esto; no hay nada más cierto que esto en un país donde cada gobernante hace la ley a su medida, aplica la que le gusta y le hace el quite a la que no.
Pero también tienen razón. Si se le compara con los demás candidatos, Mockus es el candidato de la incertidumbre. Y esto simplemente porque los demás ya han tenido décadas gobernando. Entre Sanín, Santos, Pardo y Vargas suman un siglo de estar en el gobierno (sin contar a sus abuelos, tíos y papás). De ellos sabemos con certeza qué harán: lo mismo que han hecho en el pasado. Y no queremos más de eso.
Germán Vargas Lleras ha salido al quite, repitiendo las frases de Carlos Gaviria. “Es que no se sabe que puede hacer Mockus”, repiten todos nuestros conservadores. No tienen razón. Mockus ha dicho que respetará la Constitución y practicará y promoverá el respeto de la ley. No hay nada menos incierto que esto; no hay nada más cierto que esto en un país donde cada gobernante hace la ley a su medida, aplica la que le gusta y le hace el quite a la que no.
Pero también tienen razón. Si se le compara con los demás candidatos, Mockus es el candidato de la incertidumbre. Y esto simplemente porque los demás ya han tenido décadas gobernando. Entre Sanín, Santos, Pardo y Vargas suman un siglo de estar en el gobierno (sin contar a sus abuelos, tíos y papás). De ellos sabemos con certeza qué harán: lo mismo que han hecho en el pasado. Y no queremos más de eso.
miércoles, 28 de abril de 2010
¿Por qué están aburridos los debates?
La gente está interesada y el rating es alto, pero los debates han sido aburridos. Periodistas chiveros se lanzan a plantear “hipótesis” irresponsables o a tratar de armar camorra entre los candidatos. Después las preguntas rituales, sobre temas más rituales, como salud, empleo y educación sólo son menos jartas que las respuestas porque son más cortas.
¿Qué está pasando? Que los temas fundamentales se quedan por fuera. Y se quedan por fuera por obvios. Crecimiento económico, generación de empleo, cobertura y calidad en los bienes básicos, todos recitan la misma letanía con distinto designador (prosperidad o desarrollo o progreso; justicia social o equidad o lucha contra la pobreza), pero nadie dice cómo lo hará.
La punta de lanza de la marea verde es más obvia todavía: lucha contra la corrupción, cultura de la legalidad, respeto a la vida. Y alrededor de ella hay un vacío. Primero, porque los demás candidatos le hacen el quite por el inmenso rabo de paja que tienen en esos frentes. Segundo, porque Antanas y Fajardo sólo pueden enunciarlos. Su fuerza radica en su ejemplo, su trayectoria, su probidad y eso no se dice con palabras.
¿Qué está pasando? Que los temas fundamentales se quedan por fuera. Y se quedan por fuera por obvios. Crecimiento económico, generación de empleo, cobertura y calidad en los bienes básicos, todos recitan la misma letanía con distinto designador (prosperidad o desarrollo o progreso; justicia social o equidad o lucha contra la pobreza), pero nadie dice cómo lo hará.
La punta de lanza de la marea verde es más obvia todavía: lucha contra la corrupción, cultura de la legalidad, respeto a la vida. Y alrededor de ella hay un vacío. Primero, porque los demás candidatos le hacen el quite por el inmenso rabo de paja que tienen en esos frentes. Segundo, porque Antanas y Fajardo sólo pueden enunciarlos. Su fuerza radica en su ejemplo, su trayectoria, su probidad y eso no se dice con palabras.
lunes, 19 de abril de 2010
Sedimentos 3: Normalidad
La negación de la existencia de una guerra –“media” según la clasificación de Uppsala– durante la década pasada sólo fue posible como herramienta política. El gobierno la negó para enmarcar la acción del Estado en la lucha global contra el terrorismo y ciertos sectores la negaron para deslegitimar la acción del Estado, en este caso no era guerra sino “lucha popular”.
Se trató de una situación excepcional, que se prodigó en hechos excepcionales y permitió la aparición de un líder excepcional: amo del arte de la guerra, que parecía saberse los nombres de los 44 millones de colombianos y conocer en persona cada rincón del país. Esa es la era que terminó en 2008 y su herencia es la normalidad.
Ya no estamos en Colombia en una situación excepcional y toda agitación alrededor de que “la culebra está viva” (Gobierno) o que la operación “Renacer” de las Farc es exitosa (alguna oposición), sólo trata de llevarnos de nuevo al molino del estado de excepción.
La normalidad necesita un Presidente normal, que pueda gobernar con un plan de desarrollo y ya no un programa mental; con un gabinete de ministros de primera y ya no secretarios de segunda; con toda la institucionalidad del Estado y no más con la férrea y única voluntad del Ejecutivo central; con la Constitución más que con la necesidad.
Corolario mockusiano: lo más normal es el apego a la norma. Es tan normal que ningún otro candidato presidencial le da importancia a la cultura de la legalidad. Parece una banalidad. Si lo es se trata, como decía Gide, de una “banalidad superior”.
Se trató de una situación excepcional, que se prodigó en hechos excepcionales y permitió la aparición de un líder excepcional: amo del arte de la guerra, que parecía saberse los nombres de los 44 millones de colombianos y conocer en persona cada rincón del país. Esa es la era que terminó en 2008 y su herencia es la normalidad.
Ya no estamos en Colombia en una situación excepcional y toda agitación alrededor de que “la culebra está viva” (Gobierno) o que la operación “Renacer” de las Farc es exitosa (alguna oposición), sólo trata de llevarnos de nuevo al molino del estado de excepción.
La normalidad necesita un Presidente normal, que pueda gobernar con un plan de desarrollo y ya no un programa mental; con un gabinete de ministros de primera y ya no secretarios de segunda; con toda la institucionalidad del Estado y no más con la férrea y única voluntad del Ejecutivo central; con la Constitución más que con la necesidad.
Corolario mockusiano: lo más normal es el apego a la norma. Es tan normal que ningún otro candidato presidencial le da importancia a la cultura de la legalidad. Parece una banalidad. Si lo es se trata, como decía Gide, de una “banalidad superior”.
martes, 13 de abril de 2010
Sedimentos 2: La polaridad
Durante el Uribato la mayoría de los políticos y analistas se la jugaron toda a varias polaridades, porque la política intensa siempre es dualista. Los tradicionales –anclados en la política moderna– plantearon las cosas en términos de izquierda y derecha. Los triviales se fueron por la oposición uribismo y antiuribismo. No faltaron los esotéricos que caracterizaron al gobierno como un “embrujo”, por lo que uno tiene que suponer que la oposición sería un sortilegio.
A estas alturas, la cosa está clara: fracasaron. La masa electoral les cobró el 14 de marzo y les cobrará más duro el 30 de mayo, al Partido Liberal y al Polo, la pésima oposición que hicieron durante estos ocho años. Los analistas casi nunca pagamos nuestras equivocaciones.
Corolario mockusiano: mucho antes del Uribato, Antanas Mockus se desmarcó del dualismo izquierda/derecha. Interrogado, siempre respondía: depende. Depende del tema, depende de la ocasión. A veces privatizaremos, a veces no. En asuntos sociales, nos acercaremos a la izquierda; en temas institucionales, pareceremos de derecha. En suma, se trata de un asunto estrictamente prudencial.
Recientemente, Antanas puso el ejemplo de la Cinta de Moebius. Pueden buscar en Wikipedia y encontrarán una explicación. El mensaje es que izquierda y derecha siempre dependen de la posición en que uno se ubique. No hay nada esencial en una definición de ese tipo. Puesto que en Colombia, nadie, oficialmente, es de derecha, ni siquiera los conservadores, siempre que se plantee el asunto la perdedora será la izquierda.
La actual coyuntura electoral va hacia confrontaciones respecto a varias sacralidades políticas: la vida es sagrada (Mockus), los recursos públicos son sagrados (Fajardo), la ley es la única regla, la transparencia es un criterio rector. Los políticos tradicionales –incluido el Polo– no creen en nada de esto.
A estas alturas, la cosa está clara: fracasaron. La masa electoral les cobró el 14 de marzo y les cobrará más duro el 30 de mayo, al Partido Liberal y al Polo, la pésima oposición que hicieron durante estos ocho años. Los analistas casi nunca pagamos nuestras equivocaciones.
Corolario mockusiano: mucho antes del Uribato, Antanas Mockus se desmarcó del dualismo izquierda/derecha. Interrogado, siempre respondía: depende. Depende del tema, depende de la ocasión. A veces privatizaremos, a veces no. En asuntos sociales, nos acercaremos a la izquierda; en temas institucionales, pareceremos de derecha. En suma, se trata de un asunto estrictamente prudencial.
Recientemente, Antanas puso el ejemplo de la Cinta de Moebius. Pueden buscar en Wikipedia y encontrarán una explicación. El mensaje es que izquierda y derecha siempre dependen de la posición en que uno se ubique. No hay nada esencial en una definición de ese tipo. Puesto que en Colombia, nadie, oficialmente, es de derecha, ni siquiera los conservadores, siempre que se plantee el asunto la perdedora será la izquierda.
La actual coyuntura electoral va hacia confrontaciones respecto a varias sacralidades políticas: la vida es sagrada (Mockus), los recursos públicos son sagrados (Fajardo), la ley es la única regla, la transparencia es un criterio rector. Los políticos tradicionales –incluido el Polo– no creen en nada de esto.
sábado, 10 de abril de 2010
Sedimentos: La politización
Fue Antonio Navarro el primero que hizo notar que uno de los efectos del Gobierno Uribe era el incremento de la politización en el país. Hay muestras palpables de ello: el aumento en la participación electoral, especialmente de los jóvenes y los sectores urbanos; la atención insólita y masiva a eventos como la Cumbre de Rio en Santo Domingo o el reciente fallo de la Corte Constitucional sobre el referendo; el mayor agrupamiento alrededor de los partidos; o las enormes movilizaciones del 2008.
Este es un fenómeno muy positivo para la vida democrática, que debiera ser acompañado con mayores esfuerzos cívicos e institucionales para mejorar la información y la comunicación política, así como la formación de líderes en ciudadanos en conceptos y valores políticos, ideologías y elementos constitucionales.
Corolario fajardista: no es cierto que la llave Mockus-Fajardo represente la antipolítica, como pretenden algunos. El planteamiento de Sergio Fajardo ha sido claro. Se trata del ingreso a la política de personas y segmentos de la población que decidieron entrar a la arena política para desarrollar una manera distinta de hacer política y de ejercer la administración pública. La campaña presidencial no es entre la política y la antipolítica, es entre la vieja política y una nueva forma de hacer política.
Este es un fenómeno muy positivo para la vida democrática, que debiera ser acompañado con mayores esfuerzos cívicos e institucionales para mejorar la información y la comunicación política, así como la formación de líderes en ciudadanos en conceptos y valores políticos, ideologías y elementos constitucionales.
Corolario fajardista: no es cierto que la llave Mockus-Fajardo represente la antipolítica, como pretenden algunos. El planteamiento de Sergio Fajardo ha sido claro. Se trata del ingreso a la política de personas y segmentos de la población que decidieron entrar a la arena política para desarrollar una manera distinta de hacer política y de ejercer la administración pública. La campaña presidencial no es entre la política y la antipolítica, es entre la vieja política y una nueva forma de hacer política.
viernes, 19 de marzo de 2010
Cuba y la izquierda
Han pasado cuatro semanas desde la muerte de Orlando Zapata, cuando su imagen como de un Juantorena famélico pudo verse agonizante pero sonriente con la bandera cubana al fondo. Cuatro semanas hace que ocurrió la dolorosa burla de Lula en La Habana, dolorosa para los que lo admiramos. Tres semanas han pasado desde la publicación de los relatos conmovedores de Eduardo Sánchez Busto y Yoani Sánchez. Hace dos semanas que el dictador declaró que en Cuba nunca se ha detenido, torturado o asesinado a nadie en razón de sus opiniones políticas.
Y hace un año que, en el entorno criollo, nos chilguetearon ("reaccionarios") a quienes nos opusimos a que con fondos públicos se celebrara el triunfo del dictador, como si de un hecho muy positivo y edificante se tratara.
Les dejo para la reflexión el editorial de El País, que pone las cosas en su lugar.
Leer en: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Cuba/izquierda/elpepiopi/20100319elpepiopi_2/Tes
Y hace un año que, en el entorno criollo, nos chilguetearon ("reaccionarios") a quienes nos opusimos a que con fondos públicos se celebrara el triunfo del dictador, como si de un hecho muy positivo y edificante se tratara.
Les dejo para la reflexión el editorial de El País, que pone las cosas en su lugar.
Leer en: http://www.elpais.com/articulo/opinion/Cuba/izquierda/elpepiopi/20100319elpepiopi_2/Tes
lunes, 15 de marzo de 2010
¿Renunciará el Registrador?
Con un poquito de capacidad de sabotaje de las Farc y/o un mayor atrevimiento de los habituales delincuentes electorales, las elecciones del 14 de marzo hubieran sido un completo fiasco. Y todo por la ineptitud demostrada por la Registraduría Nacional.
No se trata sólo de los problemas de comunicación, la lentitud en el escrutinio, la confusión en la información presentada o la falta de prioridades para atender las urgencias políticas del momento, que eran las consultas y el Senado. El asunto va más atrás: cambio del proveedor de sistemas, retroceso a la manualidad en el diligenciamiento del listado de electores y los certificados electorales y mal diseño de las tarjetas electorales.
En medio de este caos, el clientelismo -que maneja jurados, testigos y registradores locales- puede (¿pudo?) hacer su agosto. La jornada resultó desalentadora para los votantes y frustrante para los miles de ciudadanos que cumplen la función de jurados, en los que finalmente se limpia muy orondo el señor registrador. ¿Renunciará?
No se trata sólo de los problemas de comunicación, la lentitud en el escrutinio, la confusión en la información presentada o la falta de prioridades para atender las urgencias políticas del momento, que eran las consultas y el Senado. El asunto va más atrás: cambio del proveedor de sistemas, retroceso a la manualidad en el diligenciamiento del listado de electores y los certificados electorales y mal diseño de las tarjetas electorales.
En medio de este caos, el clientelismo -que maneja jurados, testigos y registradores locales- puede (¿pudo?) hacer su agosto. La jornada resultó desalentadora para los votantes y frustrante para los miles de ciudadanos que cumplen la función de jurados, en los que finalmente se limpia muy orondo el señor registrador. ¿Renunciará?
miércoles, 10 de marzo de 2010
El fenómeno
El libro ideal de la cultura popular en casi todo el mundo debería ser algo como Futebol no país da música de Beto Xavier, un periodista brasileño. Se trata de mostrar el reflejo del fútbol, sus hechos y personajes, su folklor y su delirio, en las canciones de los músicos del Brasil. Una delicia.
Pues bien, en la introducción al libro, Xavier hace una pequeña enumeración de los grandes ídolos del fútbol brasileño en toda la historia… Amarildo, Didí, Pelé, Falçao, Ronaldo… dice. Ronaldo pierde estatura por la inmediatez de nuestra experiencia, porque vimos cómo se le despedazó la rodilla en una cancha italiana y cómo otros celebraban una Copa Mundial ante su impotencia.
Pero Ronaldo, “O fenómeno”, ganó dos copas mundiales y es el máximo goleador en la historia de este torneo. La excelencia de Ronaldo siempre fue tan sutil como abrumadora fue su potencia. Jugadores activos de este tipo vienen a Colombia cada 20 años y a Medellín cada 100. En Medellín no podremos ver a Ronaldo gracias a la impericia e ignorancia futbolística de algunos administradores. ¡Envidiar a Bogotá!
Pues bien, en la introducción al libro, Xavier hace una pequeña enumeración de los grandes ídolos del fútbol brasileño en toda la historia… Amarildo, Didí, Pelé, Falçao, Ronaldo… dice. Ronaldo pierde estatura por la inmediatez de nuestra experiencia, porque vimos cómo se le despedazó la rodilla en una cancha italiana y cómo otros celebraban una Copa Mundial ante su impotencia.
Pero Ronaldo, “O fenómeno”, ganó dos copas mundiales y es el máximo goleador en la historia de este torneo. La excelencia de Ronaldo siempre fue tan sutil como abrumadora fue su potencia. Jugadores activos de este tipo vienen a Colombia cada 20 años y a Medellín cada 100. En Medellín no podremos ver a Ronaldo gracias a la impericia e ignorancia futbolística de algunos administradores. ¡Envidiar a Bogotá!
lunes, 1 de marzo de 2010
Medellín: tregua entre criminales
Por estos días se ha venido debatiendo la noticia de que los grupos delincuenciales comandados por alias “Valenciano” y alias “Sebastián” acordaron una tregua en la disputa armada que mantienen en algunas comunas de Medellín desde el año pasado. Este acuerdo resultó, en alguna medida, de las gestiones de una Comisión civil que había informado de su misión al Gobierno Nacional en octubre pasado y que había obtenido un aval del mismo para moverse por diversas cárceles del país.
La opinión pública está al tanto del escándalo que se suscitó y de los ires y venires de comunicados, desautorizaciones y malentendidos. Sin embargo, como suele suceder, lo importante queda sepultado. Entre las cosas que merecen destacarse hay dos: lo que el hecho devela respecto a la criminalidad en Medellín y las tendencias que existen en el país frente a este tipo de gestiones.
Artículo completo aquí: http://www.razonpublica.com/index.php?option=com_content&task=view&id=787&Itemid=161
La opinión pública está al tanto del escándalo que se suscitó y de los ires y venires de comunicados, desautorizaciones y malentendidos. Sin embargo, como suele suceder, lo importante queda sepultado. Entre las cosas que merecen destacarse hay dos: lo que el hecho devela respecto a la criminalidad en Medellín y las tendencias que existen en el país frente a este tipo de gestiones.
Artículo completo aquí: http://www.razonpublica.com/index.php?option=com_content&task=view&id=787&Itemid=161
viernes, 26 de febrero de 2010
El fin del Uribato y los estudios políticos
La Corte Constitucional ha dictado sentencia. Se abre una posibilidad magnífica para los estudios políticos en Colombia después de ocho años de alta politización, nuevos experimentos institucionales, agonía de los partidos tradicionales y final de la guerra de mediana intensidad. Esa posibilidad se da por el fin del Uribato y de la polarización que generó en la intelectualidad, lo que supondrá más tranquilidad y algo de distancia para evaluar este periodo.
Por supuesto, también es posible que tal porvenir se frustre. Terminaría mal si prevalecen los abogados y todos los que quieren someter la política al examen de los jueces. Terminaría mal si la estructura conceptual de la política moderna toma un nuevo aire y nos repite los párrafos manidos de los viejos manuales. Terminaría mal si la academia seria se deja desplazar por la farándula que ha disfrazado el posicionamiento político con estudios flojos.
Sería bueno comenzar con una evaluación de lo qué pasó con los pronósticos político-jurídicos sobre la posición de la Corte Constitucional. Resumo las tesis más frecuentes que escuché: la Corte es de bolsillo y está sujeta a la voluntad del Presidente; la Corte es mediocre intelectualmente y baja moralmente (nada que ver con la fundacional Corte magna) y sucumbirá a la presión de las encuestas; el Gobierno intimida y compra, y la Corte es medrosa y vendible.
¿Veremos autocríticas o, al menos, explicaciones? Pronóstico: no damos para tanto; de hecho, muchos de mis amigos ni siquiera me pagarán las viejas apuestas que perdieron en este 26 de febrero.
Por supuesto, también es posible que tal porvenir se frustre. Terminaría mal si prevalecen los abogados y todos los que quieren someter la política al examen de los jueces. Terminaría mal si la estructura conceptual de la política moderna toma un nuevo aire y nos repite los párrafos manidos de los viejos manuales. Terminaría mal si la academia seria se deja desplazar por la farándula que ha disfrazado el posicionamiento político con estudios flojos.
Sería bueno comenzar con una evaluación de lo qué pasó con los pronósticos político-jurídicos sobre la posición de la Corte Constitucional. Resumo las tesis más frecuentes que escuché: la Corte es de bolsillo y está sujeta a la voluntad del Presidente; la Corte es mediocre intelectualmente y baja moralmente (nada que ver con la fundacional Corte magna) y sucumbirá a la presión de las encuestas; el Gobierno intimida y compra, y la Corte es medrosa y vendible.
¿Veremos autocríticas o, al menos, explicaciones? Pronóstico: no damos para tanto; de hecho, muchos de mis amigos ni siquiera me pagarán las viejas apuestas que perdieron en este 26 de febrero.
sábado, 20 de febrero de 2010
La izquierda estética
El escritor español Félix de Azúa, a quien sólo conozco como eventual columnista de El País, acaba de publicar un artículo a propósito de su lectura del libro del celebrado historiador inglés Tony Judt "El olvidado siglo XX".
Contra la sugerencia del título del comentario y de lo comentado, de Azúa hace un esbozo del comportamiento de la izquierda europea durante el siglo pasado y de su impenitente conducta actual. De la alienación de la intelectualidad de izquierda, que banaliza el Holocausto, atenúa el estalinismo, aplaude o al menos "comprende" a la dictadura cubana.
Lo hace con el dolor propio y la verguenza de quien quiere seguir sintiéndose de "izquierda" y, por decoro o gajes de la argumentación, le desconoce cualquier valor intelectual a la derecha. Una buena lección y una muestra del peso del romanticismo en la izquierda: ayer y hoy en la izquierda la ética ha sido nada, la estética todo.
Puede leerse en: http://www.elpais.com/articulo/opinion/favor/memoria/historica/elpepuopi/20100220elpepiopi_4/Tes
Contra la sugerencia del título del comentario y de lo comentado, de Azúa hace un esbozo del comportamiento de la izquierda europea durante el siglo pasado y de su impenitente conducta actual. De la alienación de la intelectualidad de izquierda, que banaliza el Holocausto, atenúa el estalinismo, aplaude o al menos "comprende" a la dictadura cubana.
Lo hace con el dolor propio y la verguenza de quien quiere seguir sintiéndose de "izquierda" y, por decoro o gajes de la argumentación, le desconoce cualquier valor intelectual a la derecha. Una buena lección y una muestra del peso del romanticismo en la izquierda: ayer y hoy en la izquierda la ética ha sido nada, la estética todo.
Puede leerse en: http://www.elpais.com/articulo/opinion/favor/memoria/historica/elpepuopi/20100220elpepiopi_4/Tes
viernes, 12 de febrero de 2010
La seguridad en tiempos de histeria
Para que dejemos de mirarnos el ombligo y de creernos tan especiales, sobre todo en lo malo, quiero echar una mirada a la discusión en la sociología europea sobre el problema de la seguridad. Porque está muy bien caminar los barrios y entender parlache, pero si no se hace análisis caemos en el tremendismo –auténtico uno, intencionado otro– que estamos padeciendo en Medellín.
Hay dos posiciones básicas sobre el tema de la seguridad en un mundo altamente inseguro, no sólo en los aspectos civiles sino también en los sociales. La primera la formula el sociólogo alemán Ulrich Beck quien acuñó la afortunada expresión “sociedad del riesgo”. El problema con Beck es que pone la situación en términos de estado permanente de emergencia. De hecho, dice que deberíamos estar sentados en una silla expulsora durante las 24 horas del día.
La otra posición la plantea el sociólogo francés Robert Castel quien se hace consciente de todas las amenazas que existen en el mundo contemporáneo, pero rechaza las posiciones catastróficas. ¿Por qué? Porque los catastrofistas no analizan, hacen consideraciones generales; no comparan, sino que absolutizan; no ponderan, sino que escandalizan. Pero la razón más importante es que “este tipo de discurso mantiene el miedo y conduce a la impotencia y a la resignación”.
Simplificando, llamemos a estas dos actitudes histérica y calmada. Los histéricos, con sus exageraciones y expresiones de desespero aumentan el problema, por la sencilla razón de que tan importantes como son los indicadores objetivos de inseguridad (número y tasas de los delitos de alto impacto), son los indicadores de percepción. Los bandidos dañan los indicadores objetivos, los histéricos dañan los indicadores subjetivos.
Eric Hobsbawm, el magnífico científico social inglés, plantea que toda estrategia de seguridad tiene que basarse en tres elementos equilibrados: fuerza, confianza e información. La fuerza y la información dependen del gobierno (aunque no sólo), la confianza depende de las organizaciones y los líderes de opinión (aunque no sólo). Los histéricos deterioran la confianza, los calmados procuran incrementar la confianza sin engaños. Aunque tenga buenas intenciones, el histérico es más lo que estorba que lo que ayuda.
Terminemos con un poco de filosofía. Inmediatamente después de discutir los asuntos de la guerra, la sedición y la riña, Santo Tomás de Aquino se dedica a estudiar el escándalo. Para el sabio cristiano el escándalo consiste en “las palabras y acciones que inducen a la ruina espiritual”. El histérico siempre cae en la falta del escándalo. Pero, ¿por qué el escándalo produce ruina espiritual? Porque las palabras del escandaloso martillan sobre la conciencia del otro alimentando el miedo, produciendo zozobra, invitándolo a la sospecha permanente, arrastrándolo a la paranoia.
Los histéricos desesperan al ciudadano de la calle y hostigan a la autoridad responsable. Así, menoscaban el capital social, deterioran las posibilidades de la cooperación y debilitan las relaciones sociales.
Publicado en El Colombiano, 08.02.10
Hay dos posiciones básicas sobre el tema de la seguridad en un mundo altamente inseguro, no sólo en los aspectos civiles sino también en los sociales. La primera la formula el sociólogo alemán Ulrich Beck quien acuñó la afortunada expresión “sociedad del riesgo”. El problema con Beck es que pone la situación en términos de estado permanente de emergencia. De hecho, dice que deberíamos estar sentados en una silla expulsora durante las 24 horas del día.
La otra posición la plantea el sociólogo francés Robert Castel quien se hace consciente de todas las amenazas que existen en el mundo contemporáneo, pero rechaza las posiciones catastróficas. ¿Por qué? Porque los catastrofistas no analizan, hacen consideraciones generales; no comparan, sino que absolutizan; no ponderan, sino que escandalizan. Pero la razón más importante es que “este tipo de discurso mantiene el miedo y conduce a la impotencia y a la resignación”.
Simplificando, llamemos a estas dos actitudes histérica y calmada. Los histéricos, con sus exageraciones y expresiones de desespero aumentan el problema, por la sencilla razón de que tan importantes como son los indicadores objetivos de inseguridad (número y tasas de los delitos de alto impacto), son los indicadores de percepción. Los bandidos dañan los indicadores objetivos, los histéricos dañan los indicadores subjetivos.
Eric Hobsbawm, el magnífico científico social inglés, plantea que toda estrategia de seguridad tiene que basarse en tres elementos equilibrados: fuerza, confianza e información. La fuerza y la información dependen del gobierno (aunque no sólo), la confianza depende de las organizaciones y los líderes de opinión (aunque no sólo). Los histéricos deterioran la confianza, los calmados procuran incrementar la confianza sin engaños. Aunque tenga buenas intenciones, el histérico es más lo que estorba que lo que ayuda.
Terminemos con un poco de filosofía. Inmediatamente después de discutir los asuntos de la guerra, la sedición y la riña, Santo Tomás de Aquino se dedica a estudiar el escándalo. Para el sabio cristiano el escándalo consiste en “las palabras y acciones que inducen a la ruina espiritual”. El histérico siempre cae en la falta del escándalo. Pero, ¿por qué el escándalo produce ruina espiritual? Porque las palabras del escandaloso martillan sobre la conciencia del otro alimentando el miedo, produciendo zozobra, invitándolo a la sospecha permanente, arrastrándolo a la paranoia.
Los histéricos desesperan al ciudadano de la calle y hostigan a la autoridad responsable. Así, menoscaban el capital social, deterioran las posibilidades de la cooperación y debilitan las relaciones sociales.
Publicado en El Colombiano, 08.02.10
sábado, 6 de febrero de 2010
¿Quién lee las encuestas para los diarios?
El Tiempo y El Espectador publican una interpretación periodística de un reciente estudio de Anif (el gremio de las instituciones financieras) sobre las probabilidades electorales. El Espectador titula: “Uribe arrasaría frente a otras opciones”. El Tiempo titula: “Uribe III, sólo con un 30% de probabilidades”. ¿Puede haber mayor contraste y divergencia en la interpretación y elaboración de la noticia?
Lo que dice el estudio es lo mismo que contra viento y marea he venido sosteniendo hace dos años, que las probabilidades de la reelección son mínimas (sólo que Anif lo dice después de que se conoce la ponencia negativa en la Corte Constitucional). ¿De dónde saca El Espectador que Uribe arrasaría? De negar el estudio, de tomar como más probable el escenario menos probable.
A su vez, El Tiempo dice que para la mayor probabilidad (no habrá reelección) el segundo lugar sería para el PDA, pero no cuenta que Anif incluye un escenario de alianza electoral entre el PDA y el liberalismo. Muy cerca dice El Tiempo que está Fajardo, pero El Espectador –dónde no se puede pronunciar este apellido– dice en su lugar que son los “independientes”.
El muy orgulloso periodismo colombiano, representado por los dos diarios más antiguos y aristocráticos del país, pela el cobre cuando hay elecciones y se convierte en agencia de prensa de las campañas. El Tiempo del uribismo transfigurado en Santos, el hijo de la casa; El Espectador del antiuribismo samperista financiado por Santodomingo.
Lo que dice el estudio es lo mismo que contra viento y marea he venido sosteniendo hace dos años, que las probabilidades de la reelección son mínimas (sólo que Anif lo dice después de que se conoce la ponencia negativa en la Corte Constitucional). ¿De dónde saca El Espectador que Uribe arrasaría? De negar el estudio, de tomar como más probable el escenario menos probable.
A su vez, El Tiempo dice que para la mayor probabilidad (no habrá reelección) el segundo lugar sería para el PDA, pero no cuenta que Anif incluye un escenario de alianza electoral entre el PDA y el liberalismo. Muy cerca dice El Tiempo que está Fajardo, pero El Espectador –dónde no se puede pronunciar este apellido– dice en su lugar que son los “independientes”.
El muy orgulloso periodismo colombiano, representado por los dos diarios más antiguos y aristocráticos del país, pela el cobre cuando hay elecciones y se convierte en agencia de prensa de las campañas. El Tiempo del uribismo transfigurado en Santos, el hijo de la casa; El Espectador del antiuribismo samperista financiado por Santodomingo.
lunes, 1 de febrero de 2010
Obama en el foso de los leones
Como izquierda y disciplina son excluyentes, el Partido Demócrata perdió un año para legislar solo y al cabo también perdió la mayoría senatorial. El Presidente acosado por la derecha –especialmente por Fox– decidió meterse al foso de los leones republicanos, la reunión anual de sus representantes a la Cámara.
Fue a decirles tres cosas. Quieren que los americanos tengan puestos o quieren conservar sus puestos, o lo que es lo mismo: están pensando en el país o en ganar votos a punta de demagogia. No soy un ideólogo, si tienen mejores propuestas para resolver los problemas, auditadas por expertos independientes, yo se las acepto. Estamos gobernando un país y los asuntos fundamentales no pueden ser partidistas.
Pocos presidentes han hecho esto en el pasado y está claro que Obama no le teme a la confrontación política, pero sobre todo que siempre tiene en consideración a su enemigo. Los republicanos son un interlocutor, pasible de entrar en compromisos y, en principio, interesado en el destino común de la nación. Una interesante lección para la política de hoy que no sabe habérselas con la enemistad.
Fue a decirles tres cosas. Quieren que los americanos tengan puestos o quieren conservar sus puestos, o lo que es lo mismo: están pensando en el país o en ganar votos a punta de demagogia. No soy un ideólogo, si tienen mejores propuestas para resolver los problemas, auditadas por expertos independientes, yo se las acepto. Estamos gobernando un país y los asuntos fundamentales no pueden ser partidistas.
Pocos presidentes han hecho esto en el pasado y está claro que Obama no le teme a la confrontación política, pero sobre todo que siempre tiene en consideración a su enemigo. Los republicanos son un interlocutor, pasible de entrar en compromisos y, en principio, interesado en el destino común de la nación. Una interesante lección para la política de hoy que no sabe habérselas con la enemistad.
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