lunes, 30 de noviembre de 2020

Cuento chino

Este viernes 27 de noviembre la veeduría ciudadana “Todos por Medellín” presentó su análisis sobre la situación de Hidroituango en sesión especial del Concejo de Medellín sobre el tema y advirtió de los enormes perjuicios que se derivarían para la región y el país de prolongarse el bloqueo actual. 

El contrato entre EPM y el Consorcio CCC Ituango para la construcción de Hidroituango vence este 31 de diciembre, es decir, dentro 32 días. Como se sabe, el alcalde de Medellín decidió demandar a los constructores y a partir de ese momento procedía un proceso de conciliación que no se ha llevado a cabo. Audiencias programadas para octubre y noviembre no se realizaron, por razones desconocidas.

“Todos por Medellín” parte de la información que está a disposición del público. El proceso para obtener información de la empresa y de la alcaldía ha sido tortuoso, mediado por artimañas, dilaciones, derechos de petición y tutelas. Con esas limitaciones, la veeduría considera que el mejor escenario para todos es que se lleve a cabo la conciliación con el fin de que se pueda cumplir el cronograma de la obra, que contempla el inicio de operaciones dentro de un año. El punto de partida de la veeduría es que sin la conciliación se pone en riesgo el cumplimiento del cronograma que conduciría a problemas de crédito, flujo de caja e ingresos de EPM, de ingresos e inversión social para el municipio de Medellín y de dificultades para la provisión energética del país, lo que nos puede llevar a un escenario catastrófico a finales de esta década.

Esto supondría que el alcalde y el gerente estarían actuando de una manera puramente irresponsable e ilógica, lo cual no deja de ser posible. La inexperiencia, la falta de ataduras políticas de los gobernantes y su ambición personal suelen ser factores que llevan a comportamientos erráticos. Piénsese nada más en Donald Trump. Pero, también es probable que no sea así y que se haya actuado con premeditación. Hace años hay rumores sobre el interés de algunos políticos bogotanos alineados con Daniel Quintero en meter a los chinos en la infraestructura colombiana. Este año en los pasillos de La Alpujarra y el edificio inteligente se menciona con insistencia la especie de que se le entregaría Hidroituango a una empresa china. Ella sería la estatal Tres Gargantas (China Three Gorges Corp). Advierto que estoy en un plano especulativo, que no es de mi gusto, pero la gravedad de la situación y la falta de claridad del alcalde exigen poner sobre la mesa los distintos escenarios.

El anuncio del gerente de EPM, ayer, de que están buscando una prórroga de un año supone ganar margen para una solución definitiva. Nada más.

(Aunque soy presidente del Consejo Asesor de “Todos por Medellín”, esta opinión solo me compromete a mí.)

El Colombiano, 29 de noviembre


lunes, 23 de noviembre de 2020

De cualquiera

Narrativas pueblerinas es un programa que hacemos en Jardín desde el 2017 para dar a conocer y hablar sobre los escritores del suroeste antioqueño. Este duro año el programa se hizo de modo remoto durante el fin de semana pasado. Un pesar teniendo, como tuvimos, con unas invitadas tan poderosas y un escenario tan bello como el teatro remodelado del pueblo, que hay que usarlo porque de lo contrario sufrirá. (Los tres programas pueden verse en YouTube, en el canal de Comfenalco.)

2020 lo dedicamos a tres escritoras de la región: Gloria Posada Restrepo, de Andes, Carmen Rosa Herrera de Barth, de Jardín, y Laura Montoya Upegui, de Jericó. Como nos pasa a todos los pueblerinos, ellas son de muchas partes: donde crecieron, donde se hicieron mujeres, donde trabajaron. Es importante para la cultura que nuestros pueblos se reconozcan en esas figuras; que no se las trague Medellín que, como Bogotá, se traga todo. Al fin y al cabo, nuestras grandes personalidades vinieron de los pueblos.

Laura y Carmen Rosa escribieron autobiografías, Historia de las misericordias de Dios en un alma y Una vida de cualquiera, respectivamente. El género biográfico es, en mi opinión, una de las mayores fuentes de riqueza para la formación individual y social; al fin y al cabo, el mundo es una creación humana, colectiva y personal. Y uno de los déficits de la sociedad colombiana, como lo lamenta Eduardo Posada Carbó, está en la producción y el interés por este tipo de literatura.

Cuando uno las lee ve unas mujeres valientes, aguerridas, con propósito, polifacéticas, inconformes. Esto último puede sonar raro. Carmen Rosa esperó que muriera su padre, a quien cuidaba, para casarse y vivió en las selvas acompañando a su marido. Laura se dedicó a una causa desde la visión cristiana y conservadora, políticamente hablando. Dicho así, parecen el estereotipo de la mujer convencional, si la hubo, de la primera mitad del siglo XX. Pero no. Son heroínas, agentes de cambio (con diferencias de grado), rebeldes, de la rebeldía testimonial, que es la que realmente importa.

Carmen Rosa dice que la suya es una vida de cualquiera. Sí y no. Sí, porque su coraje, su fuerza, su ímpetu, los encuentra uno con frecuencia en nuestra gente —en mis padres para no ir muy lejos. Tal vez más en las generaciones que se están agotando que en las actuales, pero también en estas. No, porque los obstáculos, la capacidad para sobreponerse —esa cualidad que destacaba Fernando González— son distintas y nos maravillan.

Alumbrado: santa Laura Montoya asegura un par de veces en su libro que a monseñor Builes se le había metido el diablo. En lugar de disputar por el mamarracho puesto en un alumbrado público deberíamos vigilar a aquellos que tienen el diablo adentro y esparcen el mal por el mundo.

El Colombiano, 22 de noviembre

lunes, 16 de noviembre de 2020

Calderilla

Tigo Une lo deja a uno sin servicio de telefonía e internet el mismo día (9 de noviembre) después de un par de semanas de muy mal servicio. Cuando sonó la notificación de mensajes por primera vez fue para anunciar que ya la factura de cobro estaba lista… y completa, sin que faltara un centavo.

Si el estudio que hizo Mobimetrics en octubre pasado tiene razón, el 99% de los colombianos estamos usando el tapabocas, 83% se desinfectan las manos y el 70% observan la distancia física. Eso significa que los que los administradores públicos, que montan el caballito de la falta de cultura ciudadana, están equivocados. Cuando los contagios bajan, el triunfo es del gobernante; cuando suben, es culpa de la gente.

La ruta Medellín-Jardín sufre de varios infartos: uno justificable por la obra en Amagá; otro nada justificable por el deterioro de la vía entre Hispania y Jardín, por demás, en plena cosecha cafetera. Como si hiciera falta, la policía cerró un carril de la Troncal del Café en Peñalisa sin motivo visible.

Las últimas ideas geniales de la dirigencia política son un referendo para sacar al presidente y otro para alterar la Justicia Especial para la Paz. Están pintados. Ya solo hay propuestas para destruir, como si los colombianos no mereciéramos un poco de esperanza.

En tiempos difíciles, con recursos escasos y grandes necesidades de inversión social se inventaron —entre el alcalde de Medellín y el gobernador de Antioquia— 11 secretarías y 6 gerencias. En el mejor de los casos, se trata de un mal momento para producir esa expansión en la burocracia. ¿Esas son las urgencias de la región? ¿Ahí están las preocupaciones de los gobernantes?

Se llama zoonosis a las enfermedades que se transmiten entre animales y seres humanos. Las últimas epidemias internacionales como la gripa aviar y el nuevo coronavirus son tipos de zoonosis. Nadie, sin embargo, se pregunta si la extraña nueva relación entre personas y animales domesticados deba ser cuestionado. Gente que besa perros, duerme con gatos y abraza marranos, ¿no serán los progenitores de la próxima pandemia?

Perú encontró un camino de estabilidad política, crecimiento económico y cierta inmunidad respecto a la oleada populista, pero como dicen los chistes suramericanos no han de faltar los peruanos. Como los conservadores se han vuelto bochincheros en tantas latitudes, en Perú se lucieron destituyendo a su presidente más serio y eficiente de las dos últimas décadas.

Klaus Schwab, fundador y presidente del Foro Económico Mundial, acaba de publicar el libro Covid-19: el gran reinicio. Una síntesis de los análisis y las proyecciones más sensatas en tiempos de incertidumbre, y una señal del extravío de la dirigencia colombiana.

Errata: el exceso de confianza me llevó a confundir a Daniel Defoe con Jonathan Swift en la columna de la semana pasada.

El Colombiano, 15 de noviembre

lunes, 9 de noviembre de 2020

Cavernícolas del espacio

Encontré hace poco un artículo (2016) de la profesora Rebecca Haidt sobre la epidemia del cólera en Europa en la década de 1830. Las analogías con las pestes anteriores y posteriores saltan a la vista, bien sea que uno tenga como referencia la Biblia o el “Diario del año de la peste” de Daniel Defoe o el periódico de ayer. Los miedos, las acusaciones (el villano fue India), el comportamiento de la gente, las medidas gubernamentales, todos guardan un inquietante parecido. La diferencia estriba en que las condiciones de la ciencia y el gobierno a mediados del siglo XIX eran más parecidas a las de la peste griega del siglo V antes de Cristo que a las de hoy.

Haidt, que se ocupa del cólera en España, se refiere a medidas como las cuarentenas (que eran de 40 días) y los cordones sanitarios. Cuenta que cuando se presentó el segundo brote, 20 años después, era evidente la insuficiencia de la infraestructura administrativa y social. Más o menos lo mismo que ahora. Y muestra cómo, tanto las perspectivas ilustradas como las tradicionales, coincidían en la importancia de la simpatía social y del sentido de humanidad por parte de las autoridades y los facultativos. En esto sí hay diferencias significativas: si en el siglo XIX español se le daba importancia a la pedagogía ciudadana y a la caridad, ahora eso no se ve. Más aún, mientras una de las academias de medicina, la de Cádiz, recomendaba la promoción de actividades sociales que mejoraran las disposiciones anímicas de la población, como las reuniones de amigos, la conversación social y las caminatas, nuestras autoridades han optado por sancionar la vida social.

Cuando uno accede a esta información, es inevitable concluir que las recomendaciones de las autoridades políticas y sanitarias son primitivas, además de arbitrarias. Hay demasiada pose para adoptar medidas que no tomaría un gobernante andaluz hace 180 años. Medidas como el toque de queda son ineficaces (el Halloween se hizo el jueves) y deberíamos esperar que no se repitan en diciembre.

Cada que veo a Duque y a Quintero, y parece que Gaviria quiere entrar al combo, me acuerdo de un viejo programa de televisión que se llamaba Cavernícolas del espacio (It's About Time, 1966-1967). Es que hay parafernalia mediática sin inteligencia, miedo sin información, decretos sin pedagogía, autoridad sin empatía.

Narrativas pueblerinas. 

La cuarta versión se ocupará de tres escritoras del suroeste: Laura Montoya de Jericó, Carmen Rosa de Barth de Jardín y Gloria Posada Restrepo de Andes. Las profesoras María Stella Girón y María Eugenia Osorio de la Universidad de Antioquia, la directora de la Editorial Eafit Claudia Ivonne Giraldo, la promotora cultural Patricia Arroyave y la Escuela de Música de Jardín, serán las animadoras. Del 13 al 16 de noviembre, pueden conectarse al canal de YouTube de Comfenalco.

El Colombiano, 8 de noviembre

lunes, 2 de noviembre de 2020

Sobre el coraje

Perseverancia, temple, valentía, carácter, audacia, arrojo, fortaleza, son algunos de los términos que conforman el entorno conceptual del coraje. En este siglo, dominado por la cultura del miedo, estos conceptos perdieron lustre y una mala comprensión de la fragilidad y la vulnerabilidad humana nos ha conducido a equívocos terribles. Ya Sócrates, en el diálogo Laques, había dejado claro que la valentía es un valor y que el miedo es una pasión (gran diferencia). Planteó que el coraje se aplica a las situaciones de pobreza y enfermedad, así como a la política, y, por supuesto, a aquellas en las que enfrentamos las guerras y los desastres naturales.

El coraje es un valor moral; entendido esto, luego pueden establecerse tipos como el coraje cívico, el coraje intelectual y otros. Tomás de Aquino usa los términos “audacia” y “fortaleza”. La fortaleza forma el cuadrado de la virtud junto a la templanza, la justicia y la prudencia. Las relaciones entre ellas ayudan a entender mejor el contenido del coraje. La justicia define los fines por los cuales somos llamados a ser valientes. La prudencia define los límites de la acción audaz, pues implica ser previsores y tener buenas razones para actuar. La templanza nos evita ser impulsivos y temerarios. Cuando somos arrojados sin fines claros, sin evaluar los peligros, dejamos de ser valientes y pasamos a ser simples aventureros. El coraje necesita responsabilidad.

¿Cuándo tenemos que ser valientes? Cuando los bienes comunes están en riesgo, cuando flaqueamos en la realización de nuestra idea de la vida buena, cuando los otros importantes para nosotros (familiares, amigos, comunidad cercana) demandan nuestra ayuda. En estos casos se justifica un coraje tal que, incluso, implique arriesgar la vida propia (nunca la ajena). ¿Qué diríamos de la persona que no es capaz de lanzarse a la calle para salvar la vida de un niño?

El coraje no es innato, se forja. Forjar es otro verbo que amenaza extinción en tiempos de generaciones mimadas, padres sobreprotectores y paternalismo estatal. La valentía se aprende en la adversidad, en la calle, en la ilusión de alcanzar metas difíciles, sobreponiéndose al cansancio, al peligro y al miedo.

El filósofo Carlos Pereda Failache ve necesaria una cultura del arrojo. Nassim Taleb habla de jugarse la piel; en castellano ralo equivale a poner el pellejo. A esa frase están asociadas expresiones como “estar curtido”, “tener el cuero blandito”.

El coraje se puede aprender. Desde 1993 existe en los Estados Unidos la Escuela Nacional del Carácter dirigida a formar a los jóvenes en la acción moral que involucra pensamiento y emociones. Brookings Institution promovió una investigación que sugiere que, sin carácter, las oportunidades pueden caer en el vacío. La escritora Irshad Manji creó hace poco el proyecto Moral Courage, en la Universidad de Nueva York, para combatir el extremismo. Necesitamos coraje.

El Colombiano, 1 de noviembre