lunes, 30 de agosto de 2021

Hasta el cuello

La basura estuvo, hasta ahora, debajo de la alfombra por cuenta de las protestas y la pandemia. En 2018 el gobierno de Iván Duque le otorgó contratos y puestos a cuatro grupos políticos que tenían a sus jefes en la cárcel o en procesos penales (La Silla Vacía, “Los cuestionados que mantienen cuotas nacionales”, 12.03.19). En 2020, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de la Presidencia de la República compró mercados para familias pobres con sobrecostos del 40%. La misma entidad está ocultando información sobre el destino de 200 mil millones de pesos para atención en salud, como tampoco le cuenta al país el costo de las vacunas, según denuncias del Instituto Anticorrupción.

El escándalo por la pérdida de 70 mil millones de pesos correspondientes al anticipo de un contrato del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones fue posible por la calma chicha en la que estamos y porque el desfalco dejó de ser del 40% y pasó al 100%. Pero no fue repentino. El proceso de adjudicación del contrato fue anormal desde el comienzo, tanto por el diseño, como por la calidad de los proponentes y porque un asesor de la ministra era socio de una de las compañías participantes (Germán Vargas, “Quién es la cara oculta”, El Tiempo, 25.07.21). La firma Centro Poblados está conformada por sociedades opacas que acreditaron experiencia en construcción y producción de muebles y ganó la licitación para prestar servicios de internet. El ministerio entregó el anticipo a terceros a pesar de que un banco rechazó las garantías.

Pero no es todo. La firma principal del consorcio participa en tres contratos que el Invías realizó a comienzos del 2021 por casi 500 mil millones de pesos y con anticipos de hasta el 50% (Germán Vargas, “Sanción ejemplar”, El Tiempo, 22.08.21). Lo que sigue es el juego que termina con que la plata no aparece, los contratistas demandan al estado y se ganan algunos pleitos, después cambian de razón social y vuelven a contratar con el estado porque apoyaron la campaña presidencial. Historia conocida.

¿Cómo ha contratado el gobierno de Iván Duque? Le compraron ventiladores malos a una empresa de licores, una polvorera y una compañía de software ganaron contratos para suministrar tapabocas, a una unión temporal que aparece en los papeles de Panamá le compraron ventiladores, el contrato de las batas para el sector de salud se lo ganó una empresa que hace carreteras; negocios triplicaron ventas y duplicaron utilidades como efecto de ese único contrato (La Silla Vacía, “Las perlas de la contratación para el Covid”, 18.07.21).

Poco antes de estallar el escándalo,  la Comisión Primera del Senado eliminó un capítulo sobre la protección a denunciantes de corrupción del proyecto de ley 341, según comunicado de Transparencia por Colombia. Blanco es, gallina lo pone.

El Colombiano, 29 de agosto

lunes, 23 de agosto de 2021

Casandra y la nave de los necios

Vayamos hacia atrás: la derrota gringa en Afganistán y el fracaso general del intervencionismo humanitario, las inundaciones y los incendios globales como efectos del cambio climático, la pandemia del Covid después una serie larga de epidemias regionales, la paz inestable y violenta en Colombia, el ascenso de los populismos de distinto signo. Una muestra de hechos recientes, todos calamitosos, todos previstos hace cinco o veinte años. Unos por científicos, otros por estudiosos sociales, muchos por diferentes filósofos.

No estoy hablando del tipo de observaciones que a largo plazo hiciera, poco antes de morir, Stephen Hawking. “La Tierra está amenazada en tantos aspectos que resulta difícil ser positivo”, dijo (Breves respuestas a las grandes preguntas, 2018, p. 187). Hablo de advertencias hechas respecto a eventos altamente probables que se producirían en cuestión de un lustro o poco más. La mayoría de ellas respaldadas por amplios acuerdos académicos y, menores, pero significativos voceros corporativos o políticos. Advertencias que, ya sabemos, no fueron escuchadas ni por los dirigentes ni por sus electores, tampoco por la masa crítica del empresariado.

Esta situación trágica se identifica con dos figuras alegóricas: una que se encuentra en Eurípides, Casandra, condenada a que no le creyeran sus profecías; otra elaborada por Platón, la nave de los necios o de los locos, tripulantes desordenados en un viaje a la deriva. La nave platónica representa la anarquía en un estado sin dirigentes sabios; en la Edad Media la nave representaba un mundo en crisis, desorientado, sin propósito ni virtud. En el mundo actual, los necios se caracterizan por el beneficio de corto plazo, la falta de control emocional y el sesgo en asuntos trascendentales.

Puede sugerirse que el pensamiento moderno emerge como un ensayo de variadas soluciones al problema de la nave de los necios. Piénsese en las utopías, el contrato social, la planeación racionalista, la mano invisible, la evolución de las especies, como las posibles respuestas más aceptadas. Piénsese, también, en la renovación de la ética y el desarrollo del pensamiento crítico como respuestas menos populares. En tiempos más recientes escuchamos propuestas más operativas vinculadas a los avances de la neurociencia y la psicología cognitiva.

Veo el planteamiento del biólogo social Robert Trivers como una macroteoría que estima que la nave de los necios se caracteriza por problemas de engaño y autoengaño (La insensatez de los necios, 2013). Si algunos nos engañan, estamos ante un problema ético; si la mayoría vivimos en el autoengaño, estamos ante un problema cognitivo; ambos son problemas sociales y políticos. Trivers ofrece algunos consejos para el comportamiento individual y, saludablemente, nos hace ver que somos más pendejos de lo que creemos. Hay que mantener a raya la necedad y escuchar a los sucesores de Casandra pues podrían ayudarnos a ser más previsivos y a limitar los daños de los eventos catastróficos.

El Colombiano, 22 de agosto

lunes, 16 de agosto de 2021

Medio pan sin circo

Los problemas políticos y sociales que estamos viviendo en el mundo se aceleraron por la pandemia, no son una consecuencia de ella; y los datos sobre la magnitud de la calamidad hablan más de la insuficiencia de las medidas gubernamentales que sobre la malignidad del virus. Esta conclusión se reafirma con los datos más recientes sobre pobreza en Colombia.

El moderado avance nacional en la lucha contra la pobreza, según cifras del Dane con corte a abril de 2021, se detuvo en 2014 y se disparó el año pasado, después de un lustro de pequeñas fluctuaciones al alza que sugieren un descuido en esa materia. El golpe ha sido terrible: 7% más incidencia de la pobreza monetaria en el país, para llegar 42,5%, mientras la pobreza monetaria extrema creció casi el doble pasando de 6,8% en 2019 a 12,8% en 2020. Los porcentajes no le hacen justicia a la magnitud del problema puesto que las 23 principales área urbanas han sido las más golpeadas, donde se concentra la mayor parte de la población.

Mientras la pobreza multidimensional disminuyó en Colombia, antes de la pandemia, en Antioquia aumentó y lo venía haciendo desde 2016 (durante la gobernación de Luis Pérez, cuando también aumentó la mortalidad infantil por hambre). En cuanto al impacto de la pobreza según el género del jefe de hogar, Antioquia se parece más a Córdoba (donde hay 6 puntos de diferencia en contra de las mujeres) que a Cundinamarca (donde sólo hay 2). En el Valle de Aburrá la tasa de desempleo juvenil crece incesantemente desde 2014 (15,2%) y saltó al 27,4% en 2020 y en la región tenemos 245.400 jóvenes que ni trabajan ni estudian (“Pobreza y desempleo alcanzan niveles inéditos en Medellín”, El Colombiano, 06.08.21).

Lo que más importa respecto al acontecer político suele ser la percepción. El Dane, con el apoyo de Unicef, realiza la encuesta Pulso Social en la que se indaga por redes, confianza y “bienestar subjetivo”. Desde julio de 2020 a junio de 2021 la percepción de las familias de Medellín sobre su situación ha sido peor que la del promedio de las 23 principales ciudades del país, con diferencias de hasta 15 puntos en febrero (8% en junio). El estado de ánimo respecto al futuro inmediato también es más malo, 9.5 puntos porcentuales de diferencia. 

Con los nervios de punta (≥40%), tristes (≥17%) y cansados (≥16%), los colombianos necesitamos un poco de solaz y alegría. ¿Qué hacen las autoridades? La ciudadanía sigue sin conciertos, exposiciones, fútbol. La televisión, el entretenimiento de los más pobres, ancianos y discapacitados, se privatiza a pasos agigantados. El costoso plan de cable no alcanza porque los programas atractivos se cobran aparte.

Solía hablarse de la decadencia de Roma como una sociedad de pan y circo. Con medio pan y sin circo ¿añoramos a Nerón?

El Colombiano, 15 de agosto

lunes, 9 de agosto de 2021

Trampas, trucos y traumas

Para el público amplio, el que no cavila, ni ata cabos, ni tiene información privilegiada, llegó la hora de la verdad. No me alegra decir que se han confirmado mis peores sospechas, las mismas que varias personas hicimos públicas en Medellín hace dos años. Que Daniel Quintero actuaba en favor de terceros, que su propósito no era gobernar a Medellín sino preparar las elecciones nacionales del 2022, que su misión no era servirle a la ciudad sino servirse de ella.

Esta semana Todos por Medellín, nuestra veeduría cívica, denunció que ya empezaron a pedirles a los funcionarios del municipio los datos para amarrar los votos. En el Inder les exigen diligenciar los datos sobre puesto de votación con el agregado de comprometer veinte personas del entorno del empleado. Un truco viejo aplicado con éxito por un grupo liberal de la ciudad, cuyo jefe apadrina a Quintero.

Esa es una de las artimañas para engordar la votación, la otra, elemental, tragarse la nómina. Y no basta la administrativa. Por eso la alcaldía decidió cambiar todo el mapa de contratación del municipio, eliminando decenas de instituciones y miles de personas con trayectoria reconocida, y destrezas específicas en la provisión de bienes públicos y remplazándolas por razones sociales salidas de la nada y personas sin las competencias apropiadas. La manera como se están afectando los servicios a la ciudadanía alcanza niveles dramáticos. Lo que ha pasado con el programa Buen Comienzo bastaría, pero lo mismo pasa si se mira la red cultural, el Hospital General, el Jardín Botánico… la lista es inagotable. Las trampas tradicionales aumentadas de forma exponencial. Los corruptos tradicionales sabían guardar las apariencias y obtenían como respuesta el resignado “roban pero hacen”.

El resultado inmediato es el deterioro de la calidad de vida de los habitantes de Medellín y el saqueo de los recursos públicos. Hay consecuencias traumáticas a mediano plazo para la ciudad. Una, la destrucción de la capacidad tecnocrática del municipio, tanto en su estructura interna como en la red de contratación pública; una faceta poco visible pero tan importante que algunos la llaman el “cuarto poder del estado”. La segunda consecuencia será la ruptura entre la sociedad civil organizada y los administradores del municipio, lo que implica un cortocircuito en los lazos de solidaridad de la ciudadanía con el estado, una declinación de la confianza en los gobernantes (está su cota histórica más baja) y la pérdida de los marcos que sostienen la civilidad (el comportamiento de la gente en la calle es ya un síntoma). El tercer impacto será el quiebre de la colaboración público-privada, una estrategia en la que Medellín fue pionera a nivel internacional y por la cual hoy se aboga como una de las formas más idóneas para salir de la actual crisis económica y social en los países occidentales. 

El Colombiano, 8 de agosto

miércoles, 4 de agosto de 2021

Esta tierra es mía: conflicto armado y propiedad rural en Urabá, Colombia


Esta tierra es mi tierra busca proveer una nueva lectura del conflicto armado en Urabá (Colombia), enfatizando en cómo los distintos periodos de disputa territorial afectaron las estructuras de propiedad rural desde mediados del siglo. Para lograrlo, se identificaron y caracterizaron los mecanismos de transferencia de la tierra en diferentes momentos del combate y la forma en que modificaron la distribución de la misma. Dada la naturaleza de largo plazo que tienen los procesos de consolidación de la propiedad, se estudian con detalle los años 2006 a 2011, inmediatamente anteriores a la negociación y firma del Acuerdo de Paz, que sentó las bases de la realidad que se vive actualmente en la zona. El análisis permite concluir, por ejemplo, que las características de los distintos modos de apropiación y transferencia de tierras deben ser tenidas en cuenta por la Fiscalía General de la Nación y otras agencias estatales colombianas a la hora de asignar predios o dirimir controversias sobre su restitución. 
 
Juan Carlos Muñoz Mora
Jorge Giraldo Ramírez
Jose Antonio Fortou
Sandra Lillian Johansson

lunes, 2 de agosto de 2021

Venia a Támesis desde Jardín

Narrativas pueblerinas —el espacio literario y musical que se lleva a cabo en Jardín desde 2017— llega a su quinta versión con un cambio de aire. Las primeras cuadro ediciones estuvieron dedicadas a escritores jardineños y ahora vamos a andareguiar por las vecindades para reconocer compositores y narradores de estas tierras. Iniciamos este ciclo con Támesis, un pueblo en apariencia lejano del nuestro debido a los caprichos e intereses que trazaron las carreteras; pero cercano por todo lo que interesa: el ecosistema, las familias, los caminantes; cercano por la imaginación que lo pone allá detrás del alto de la Tribuna y de la Leonera; tan cercano que es común su nombre en nuestras bocas.

Vamos a celebrar a Hipólito de J. Cárdenas (1895-1973), un andino que pasó algunos años de su infancia en Jardín durante el tiempo en que su padre dirigió la banda del pueblo y que, después, le puso letra a un poema de Aurelio Martínez Mutis (1884-1954) para dejarle el himno al municipio. Erró Cárdenas como buen antioqueño, pero fue acogido en Támesis donde dirigió la banda durante 26 años. Como nada es coincidencia, el maestro John Fredy Ramos de la Escuela de Música de Jardín y estudioso de la vida y obra de Cárdenas dirigirá la interpretación de algunas de sus obras académicas. Algunas de las piezas populares serán presentadas por don Carlos Alberto Pérez, con el respaldo de La cabaña del recuerdo, de Envigado.

Vamos a celebrar también a Mario Escobar Velásquez (1928-2007). Escritor tamesino —más errante aún que Cárdenas—, creador de una obra notable en cantidad y calidad, atravesada por “una escritura de fuerte intención realista pero que sabe ver ese otro lado de la realidad”. Esta frase es de Claudia Ivonne Giraldo, directora de la Editorial Eafit, quien estará contándonos sobre la obra de Escobar, al lado de Jairo Morales Henao, director del Taller de Escritores de Biblioteca Pública Piloto, y de Juan Luis Mejía, exrector de la Universidad Eafit. Se trata de un momento oportuno para invitar a la lectura de los cuentos y novelas de un escritor poderoso, cuya obra, por fortuna y designio de nuestros invitados se publica de nuevo y se difunde.

Narrativas pueblerinas se llevará a cabo en el Teatro Municipal de Jardín durante las vespertinas de los días 13, 14 y 15 de agosto. Nos alegraremos de estar juntos después de la cuarta edición a través de pantallas. Comfenalco, Confiar, la Corporación Cultural de Jardín, la Universidad Eafit y la Fundación MUV auspician esta iniciativa de la Escuela de Música de Jardín y la casa de huéspedes Gallito de las Rocas. Desde el teatro remodelado y el anfiteatro natural en el que viven sus habitantes, Jardín le hará una venia a su vecino, a su historia, sus gentes y nuestra amistad.

El Colombiano, 1 de agosto