lunes, 23 de marzo de 2020

Virus, contaminación y negligencia

El Chinese Center for Disease Control and Prevention (CDC) —en el estudio más amplio hecho hasta hoy— encontró que las principales condiciones previas de morbilidad asociadas al contagio, agravamiento o mortalidad por coronavirus son: enfermedad cardiovascular (10,5%), diabetes (7.3%) y enfermedades respiratorias agudas (6.3%) (“Who is getting sick, and how sick? A breakdown of coronavirus risk by demographic factors”, Stat, 03.03.20).

El organismo no gubernamental European Public Health Alliance (Epha) ya había lanzado advertencias en el pasado reciente sobre la probable relación entre polución del aire, infecciones respiratorias y susceptibilidad de contraer virus (Euractiv, 16.03.03). Algunos medios han señalado que las regiones más afectadas por El coronavirus en el mundo son, precisamente, algunas de las más contaminadas. La Lombardía italiana, las ciudades del sur de Corea; Los habitantes de Teherán o la provincia china de Hebei que “inhalan, a veces, el equivalente a un paquete o más de cigarrillos diarios” (“How Pollution Aggravates the Impact of Coronavirus”, US News, 16.03.20). A estos ejemplos se podrían añadir Madrid, Santiago o Bogotá.

Medellín está entre las ciudades con peor aire de América Latina. Nuestra mayor causa de morbilidad son las enfermedades respiratorias agudas y, aunque el Covid-19 aún parece tener baja incidencia en la ciudad, el riesgo para los casi cuatro millones de habitantes del Valle de Aburrá es alto, en esta crisis y en las siguientes.

A estas alturas no podemos ser autocomplacientes con lo que se ha hecho en la ciudad. En general, los gobernantes han displicentes porque han pensado más como futuros candidatos que como líderes responsables del presente. El tema ambiental no da votos, eso está claro. La gente normal solo piensa en el día y a día y prefiere la comodidad contaminante de hoy que la prevención para mañana; dicen querer a los hijos y a los nietos, pero actúan en contrario. Los negociantes y empresarios viven presos, en su gran mayoría, del PyG anual; dicen saber de números, pero no les importan las series largas sino las cortas. Los políticos electoreros se ajustan a los moldes del ciudadano común y del empresario promedio, y haciéndolo renuncian al liderazgo.

Lo ocurrido esta semana es patético. El alcalde de la ciudad y el Área Metropolitana levantaron las restricciones de pico y placa, incluyendo camiones y volquetas, con el argumento de que había que atender el desabastecimiento por la emergencia del coronavirus. Y esto a pesar de que los comerciantes dijeron que esa no era la situación y podían mantener abastecida la ciudad. Preguntados por la prensa, los directores del Área y del Siata han contado su estrategia: esperar a que llueva. ¡Los elegimos, los nombraron y les pagamos para sentarse a esperar a que llueva! Bueno, si ese es el caso al menos deberían haber hecho la danza de la lluvia. Tampoco se la saben.

El Colombiano, 22 de marzo

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