viernes, 31 de julio de 2026

Jardín, la mirada amorosa


Con ocasión de la décima edición del encuentro Narrativas Pueblerinas —dedicado a autores jardineños y de municipios vecinos, en el suroeste antioqueño— hemos decidido compilar una serie de semblanzas sobre Jardín o aspectos de la vida jardineña, que incluye a los escritores que hemos homenajeado y a otros.

El libro se titula Jardín: la mirada amorosa, adoptando una frase del escritor Mario Escobar Velásquez e insinuando un tema literario que está por explorarse de manera más consciente.

Textos incluidos:

Proemio: José María Gómez Ángel.
Manuel Mejía Vallejo, "De Jardín y el país del suroeste".
Carmen Rosa Herrera, "A mi ciudad natal".
Jesús Botero Restrepo, “Los elementos del recuerdo”.
Gabriel Peláez Montoya, “Pobres pinos del parque”.
Mario Escobar Velásquez, "Una mirada amorosa al suroeste antioqueño". 
Jaime Jaramillo Escobar, "Mi vida con el chamán".
Cruzana Echeverri Restrepo, “La señorita Rosario”.
Manuel Díaz Sierra, “Crónica”.
Nolberto Agudelo Marín, “Tres poemas”.
Gladis Yagarí, “Sâturu dachi basma. ¿Cuál es nuestra cosmogonía?”.
Luis Gutiérrez, “A mi tierra natal”.
Alonso Sánchez Baute, “Jardín, el más bello tertuliadero”.
Darío Ruiz Gómez, “Nunca he estado en Jardín”.

Introducción y edición:

Jorge Giraldo

Ilustraciones:

Jorge Marín, cinco obras originales en lápiz.
Felipe Giraldo, ilustración para guardas, en duotono.

Diseño:

Carlos Giraldo Orozco


martes, 28 de julio de 2026

Felipe Restrepo David sobre Citará

Las montañas azules

Citará. La montaña, el hogar
Jorge Giraldo Ramírez
Grámmata, Medellín, 2024, 143 pp., il.

Se trata de un ensayo de acaso unas cien páginas. Es narrativo, meditativo y evocador. Escrito desde la experiencia del que ha contemplado pacientemente y del que aún se permite la alegría de seguir mirando y callando con gusto y misterio; armado cuidadosamente en sus partes gracias al entrenamiento de un admirable investigador de la sociedad, la cultura y la historia del país, que entrega una erudición dosificada, equilibrada, más para sugerir perspectivas y para permitirse los guiños críticos e irónicos. Citará. La montaña, el hogar, de Jorge Giraldo Ramírez (Jardín, 1957), es uno de los ensayos más bellos que se han publicado en Colombia en los últimos años

Felipe Restrepo David, en el Boletín Cultural y Bibliográfico del Banco de la República Vol. 60 Núm. 110 (2026).

Leer reseña completa 



en Colombia en los

últimos años.

viernes, 12 de junio de 2026

La vergüenza

Abelardo de la Espriella es ejemplo de la desfachatez. Su defensa explícita del paramilitarismo, su invitación a que los ciudadanos tomen las armas, su promesa de aniquilar a la izquierda, su alegato contra la ética, su alarde del tamaño de sus genitales y muchas otras expresiones repetidas, insistentes a lo largo del tiempo lo demuestran. No creo que se requiera aquí presentar pruebas, para ello basta leer las investigaciones de Gerardo Reyes.

En tiempos del absolutismo, el filósofo Bernard de Mandeville (1670-1733) sostenía que las fuerzas de contención del monarca absoluto eran el orgullo y la vergüenza. Después, durante las monarquías constitucionales, las democracias, incluso en algunas dictaduras, el orgullo y la vergüenza siguieron siendo observadas por los hombres poderosos, y por eso pudieron subsistir.

En este campo, cultural y moral, sitúa Peter Sloterdijk el ambiente fascista: 

El fascismo daba la nota al exhibir más abiertamente que sus competidores, su desprecio por los valores inhibidores pacíficos y formativos. El fascismo es, en efecto, la metafísica de la desinhibición (Sin salvación, 2011).

Sloterdijk se sitúa en el mismo plano de Umberto Eco (1932-2016). El intelectual italiano hizo una lista de las características que podrían “hacer coagular una nebulosa fascista”, entre ellas: el culto a la acción, “el desacuerdo es traición”, el miedo a la diferencia, “la vida es una guerra permanente”, el desprecio por los débiles, el machismo y la transferencia de “su voluntad de poder a cuestiones sexuales”, la antipolítica.

A los desmanes de la desinhibición se opone la emoción de la vergüenza. 

Se equivocan quienes creen que daba lo mismo una conservadora como Paloma Valencia y se lanzan por una pendiente resbaladiza quienes creen que las diferencias entre conservadores y fascistas son de grado. Si lo fueran no hubieran existido en Colombia ospinismo y laureanismo, o ahora en Estados Unidos republicanos clásicos como Bush y esa otra cosa que llaman MAGA. La distancia ideológica y de estilo entre los conservadores y el radicalismo de derecha es significativa. Los conservadores de siempre tenían orgullo y vergüenza.

Rara vez Colombia se ha enfrentado a un dilema de este tipo. Algunas veces, como en vísperas de La Violencia, la dirigencia nacional nos lanzó al abismo. Un testigo del acontecimiento explica esa situación:

Este hecho lanza mucha luz sobre el fondo moral de la mayoría de los dirigentes colombianos. No tienen ellos una invisible e impersonal pauta ética, de acuerdo con la cual juzguen imparcialmente los valores humanos y la conducta de los semejantes. En el apasionamiento político aspiran a que todo hecho se tiña con un color sectario, para producir la artificial reacción. No los aterra el crimen como crimen, sino tan sólo el crimen que de alguna manera interesa o afecta a su partido (Abelardo Forero Benavides, Colombia, un drama. Memorias de un pacifista en un país en llamas, 2025).

Si la mayoría de la dirigencia —para continuar la reflexión de Forero Benavides— pierde la vergüenza, el ciudadano singular, el hombre y la mujer medianamente sensibles y reflexivos deben preservarla.

Vuelvo a la filosofía que es mi casa. Bernard Williams (1929-2003) recuerda que la vergüenza como todas las emociones humanas tiene dos caras (Vergüenza y necesidad, 2011) y dice: “La vergüenza buena retiene contra el mal”. El deber hoy es evitar el ascenso al poder de un hombre que amenaza la convivencia, la libertad, la paz y la búsqueda de un orden justo.




lunes, 8 de junio de 2026

Adiós Panini

Han pasado quince mundiales y casi sesenta años, y en la semana de inauguración no tengo ni un caramelo -lámina, mona, pegatina- del álbum del campeonato mundial de fútbol. No lo tengo ni lo tendré.

Empecé a hacer álbumes a mis ocho años de edad, no sé cómo, ni cuál; probablemente el de Disgra. Las imágenes eran retocadas, en colores inverosímiles y las cabezas de los futbolistas parecían esculturas romanas. Los más pobres los pegábamos con engrudo, aquella mezcla de agua y harina; los más pudientes con goma. El resultado era el mismo: al cabo de los meses las láminas se despegaban, se regaban dentro de las páginas y cualquier movimiento amenazaba descompletarlo.

Con él y otros similares vivimos cuatro mundiales.

Luego llegó 1982 y con él Panini. El primer Panini colombiano fue ese, quizás, aunque la edición en libro de la compilación de los álbumes (Modena, 2006) remonta la publicación internacional a 1970. Panini logró un álbum más imperecedero y comercial. También, al principio, más informativo y más bonito. Mis hijos y yo nos familirizamos con nombres de países, banderas, rostros extraños y apellidos en otros idiomas repasando las páginas de los álbumes.

Panini nos permitió atesorar el objeto y perder las relaciones sociales que incorporaba. Desde 1982 los caramelos valían dinero, antes eran el dinero. Me explico: en mi niñez y juventud las láminas servían para hacer apuestas -jugando bolas o vuelta a Colombia-, para pagar favores -mandados o tareas- y, por supuesto, para intercambiar o ganárselas al monto, un juego simple que ya desapareció. Con Panini, apareció la comercialización y el costo prohibitivo para las familias más pobres.

Tengo mis once paninis empastados. Los conservo con sus huecos: los jugadores de México que no pude conseguir en el 86, las páginas obscenas de Coca-Cola y otras redundantes de leyendas y cosas por el estilo diseñadas solo para hacer más dinero. Veo la belleza del álbum del Mundial de España y, en el libro, la vastedad de la información que traía el del Mundial de Alemania 74 que incluía a los directores técnicos y a los presidentes de las federaciones.

A lo largo del tiempo pude percibir el deterioro de la marca, las imágenes insulsas de las sedes y los estadios, la información precaria, la foto realista que solo empaña la mitología futbolera, la discriminación (Haití o Zaire con dos jugadores por lámina). Y después el engrosamiento perverso alimentado por la FIFA: 16 equipos, 24, 32 y ahora 48.

Basta.

Todo esto es solo un reflejo de lo que el fútbol es hoy, como lo señala Branko Milanovic. Hay una saturación con un juego cada vez más pobre y menos emotivo, más farandulero y especulativo. Me es inevitable ver a Gianni Infantino en cada caramelo y pensar que llenarlo equivale a un salario mínimo legal.








lunes, 18 de mayo de 2026

Por el respeto

En los tiempos que corren, en el país que vivimos y compartimos, es necesario un llamado urgente por el respeto. Respeto por el lenguaje. La palabra es puente que nos acerca, pero también es piedra si se usa para atacar con bajeza.

Nunca un insulto será un argumento.

Un llamado por el respeto a las diferencias. 

Respeto a los simpatizantes de cada candidato. Y por los candidatos.

Un llamado a los candidatos a no encender con gestos y palabras el fuego de la agresión. Aprendamos las lecciones del pasado. No queremos, no merecemos, revivir los días más tristes de nuestra historia política. La violencia partidista ha consumido vidas y esperanzas durante más de dos siglos: en la patria temprana, en La Guerra de los Mil Días, en el período oscuro que llamaron La Violencia, en la crueldad impuesta por guerrillas y paramilitares y narcos que se han escudado en la política. Mala siembra, peor cosecha.

Un camino asfaltado de ofensas solo lleva al vacío.

No es lo mismo un oponente que un enemigo. La competencia no es enemistad, son formas distintas de definir el mañana.

Es necesario un llamado por el respeto a cada persona que cada día apuesta y aporta por una Colombia mejor. Respeto a periodistas y periodismo. Respeto a observadores electorales. Respeto a tus amigos, a tu familia. 

Estamos de acuerdo en que no siempre estamos de acuerdo. Pero sí en la necesidad de este acuerdo por el respeto.

Nuevas heridas no nos harán ningún bien cuando las elecciones terminen.

Elijamos, también, el respeto. Lo necesitamos.

lunes, 4 de mayo de 2026

En defensa de la libertad de prensa

Quienes suscribimos esta carta condenamos de manera firme y sin ambigüedades el uso de recursos públicos, de plataformas estatales y de vocerías oficiales para difundir acusaciones falsas contra un medio de comunicación independiente. 

Lo ocurrido en los últimos días con La Silla Vacía, su directora, Juanita León, y su equipo periodístico, es particularmente grave. A partir de piezas fragmentarias y de la omisión de información decisiva, se construyó la acusación de que el medio haría parte de una estrategia para manipular la opinión pública y el proceso electoral. Esa imputación no resiste un examen mínimo de los hechos. El señalamiento más aberrante —la supuesta existencia de un contrato que comprometería su independencia— se funda en una distorsión que busca sostener una narrativa falsa. 

Estas acusaciones han sido amplificadas por funcionarios del gobierno, por el sistema de medios públicos y por canales financiados con recursos de todos los ciudadanos. No se trata de un error ni de una controversia editorial legítima, sino del uso del poder para estigmatizar a un medio independiente que ha ejercido durante años un periodismo crítico, riguroso y sin concesiones frente a todos los gobiernos. 

Pero este caso no es aislado. Hace parte de una práctica más amplia y preocupante: una forma de entender la libertad de expresión como una libertad de una sola vía. Desde el poder —y desde sectores que lo respaldan— se ataca de manera reiterada e injustificada a los medios independientes, al tiempo que se pretende ocupar el lugar de víctima del escrutinio. Es una lógica en la que el gobierno se arroga una suerte de monopolio de la crítica: cuando habla, lo hace como supuesto vocero del pueblo; cuando se le critica, responde con estigmatización y descalificación. Este gesto es profundamente antidemocrático. 

La gravedad de estos hechos se acentúa en el contexto actual. Que estos ataques se produzcan en medio de un proceso electoral introduce un elemento adicional de preocupación: la pugnacidad permanente desde el poder erosiona las garantías que el propio gobierno está llamado a proteger, debilita la confianza en las instituciones y afecta las condiciones de deliberación pública en las que se sostiene la democracia. 

Las consecuencias son concretas: intimidación a redacciones, afectación del buen nombre de periodistas y deterioro de las condiciones para el ejercicio libre del periodismo en Colombia. Frente a ello, la defensa de principios básicos —el pluralismo, la tolerancia, el respeto por la crítica y el derecho de los ciudadanos a recibir información veraz y contextualizada— no admite ambigüedades. 

El periodismo independiente no es un adversario de la democracia. Es uno de sus componentes esenciales. Defenderlo es, por tanto, un deber de todos los demócratas.  

martes, 28 de abril de 2026

Cinco años

Hace cinco años las ONG Temblores e Indepaz y el PAIIS de la Universidad de los Andes acudieron ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para denunciar el “uso de la fuerza pública contra la sociedad civil en Colombia, en el marco de las protestas acontecidas entre el 28 de abril y el 26 de junio de 2021”.

La conclusión del informe dice: 

La represión con la que el Estado ha decidido enfrentar los reclamos de la ciudadanía ha dejado un lamentable saldo de al menos 4,687 víctimas de violencia por parte de miembros de la Fuerza Pública distribuidas así: 1617 víctimas de violencia física, 44 homicidios presuntamente cometidos por miembros de la Fuerza Pública, 2005 detenciones arbitrarias en contra de manifestantes, 784 intervenciones violentas en el marco de protestas pacíficas, 82 víctimas de agresiones oculares, 228 casos de disparos de arma de fuego, 28 víctimas de violencia sexual y 9 víctimas de violencia basada en género.

La estigmatización de los manifestantes, el incumplimiento de acuerdos puntuales hechos con ellos y la ausencia de acciones de reconocimiento y reparación por parte del Estado hacen parte de una tradición histórica de las élites colombianas. A primera vista podría parecer que se trata simplemente de la aplicación de la lógica maniquea de buenos y malos que empezó a convertirse en consigna a principios de este siglo.

Pero no es tan simple. Si se observa lo que ocurre con los miembros de la Policía Nacional es posible detectar también la desconsideración hacia ellos. La creciente violencia que el gobierno nacional usó contra las protestas de 2019, 2020 y 2021 tuvo como instrumento principal a la policía. No es de extrañar que el número de suicidios entre los policías aumentara (de ocho en 2018 a 45 en 2022). Según la Procuraduría, entre 2020 y 2022, la Fuerza Pública empezó a representar cerca del 20% de los intentos de suicidio a nivel nacional atendidos por el sistema de salud estatal.

Cinco años después del estallido social en Colombia, surge la pregunta sobre la sensibilidad moral de nuestra sociedad, sobre nuestra memoria, sobre el cuidado de los ciudadanos y de los miembros de la Policía Nacional. Máxime cuando altos cargos del Estado en ese entonces aparecen directamente vinculados a la campaña de uno de los actuales candidatos a la presidencia de la república que promete hacer que la violencia estatal durante el gobierno de Iván Duque parezca poca cosa.


martes, 21 de abril de 2026

La tribu del fútbol

Ha muerto Desmond Morris. Wikipedia dice que "fue un zoólogo, etólogo, divulgador científico y pintor inglés". Para muchos de nosotros fue un maestro de adolescencia. Su libro El mono desnudo (1967) fue un manual de instrucciones sobre los instintos y los hábitos que nos emparentan con los primates; compañía inseparable de El hombre unidimensional, de Herbert Marcuse, Los bienes terrenales del hombre, de Leo Huberman, las novelas de Verne, las obras del Siglo de Oro, y las revistas de historietas de Batman y El Santo -El enmascarado de plata, no el otro- que se alquilaban en las peluquerías de Envigado.

En la adultez me enteré de que existía una obra suya, The Soccer Tribe, publicada en 1981 y traducida inmediatamente a los cinco idiomas futbolísticos de entonces, con la notable excepción del neerlandés. Los traidores traductores españoles (o el editor) lo pusieron a circular como El deporte rey. Mi luchado ejemplar llegó casi cuatro décadas después, cuando se reeditó en inglés.

Morris introduce su estudio con el socorrido experimento mental acerca de lo que puedan pensar los extraterrestres viendo a un tercio de la humanidad pendiente de una final del campeonato mundial. Su conclusión -que deja muy mal parado a Jorge Luis Borges- es que en vista "de un juego tan simple debería tratarse de algo cargado de significación simbólica". (Por cierto, al lado de la aritmética futbolera, el béisbol vendría a ser algo así como mecánica cuántica.)

El primero de los siete capítulos del libro ilustra las facetas del fútbol: caza ritual, batalla estilizada, exhibición de estatus, ceremonia religiosa, droga social, gran negocio, representación teatral. Se le escapó, quizá por razones de enfoque y contexto, algo que la sociología brasileña ha venido estudiando en este siglo: instrumento político, transfiguración de las mafias.

A pesar de las polémicas científicas que desató El mono desnudo, en las que se cuestionaba su rigor por su atrevimiento, su heterodoxia tratando un tema "serio", Morris insiste en las últimas páginas de La tribu del fútbol (un tema "poco serio") en que se trata de un trabajo en el que "he tratado de conservar la objetividad hasta donde es posible", algo que se le puede conceder en tanto se esfuerza por ilustrar el sinnúmero de defectos que existen entre todos los protagonistas del juego, empezando por los principales que somos los aficionados. Nunca fue alguien externo al juego, de hecho fue directivo durante varios años del Oxford United, un equipo de segunda división que está a punto de perder la categoría, y que en 120 años apenas ha jugado dos veces en primera. En esas condiciones no es tan difícil mantener cierta imparcialidad.

Nacido en 1928, Morris debió haber seguido todos los campeonatos mundiales de la posguerra: el Maracanazo por la prensa escrita, 1966 en la tribuna. Se perdió el que se avecina y no se que pensaría de él. Algunos intelectuales europeos quieren boicotearlo, algo que luce innecesario puesto que la repartición del botín televisivo entre múltiples operadores ya es en sí misma una especie de sabotaje, al menos para los que no tenemos dinero o ganas de pagar más suscripciones.







miércoles, 1 de abril de 2026

Imaginación y esperanza

En El despertar del individuo: imaginación y esperanza (2007), el filósofo brasileño Roberto Mangabeira Unger presenta su propuesta filosófica orientada orientada al cambio personal, social y político. Un tipo peculiar de democracia radical.

El libro, antes de dos digresiones finales, termina con una párrafo en el que enuncia -casi poéticamente- sus postulados:

La imaginación por sobre el dogma,

la vulnerabilidad por sobre la serenidad, 

las aspiraciones por sobre las obligaciones,

la comedia por sobre la tragedia,

la esperanza por sobre la experiencia,

la profecía por sobre la memoria,

la innovación por sobre la repetición,

lo personal por sobre lo impersonal,

el tiempo por sobre la eternidad.

Y, por sobre todo la vida.

 Trad. María Julia de Ruschi, 2009, pp. 297-298.




jueves, 5 de marzo de 2026

Entrevista en El Espectador

“Solo el centro podría propiciar un cambio sin patear el tablero”

Jorge Giraldo Ramírez, exdecano de Humanidades de la universidad EAFIT, analiza el centro político en la actualidad electoral colombiana. Se queja de que hoy “el centro no quiere pisar callos”. Entrevista de Ana Cristina Restrepo Jiménez.

En cualquier diálogo con Jorge Giraldo Ramírez (Jardín, Antioquia,1957) la rigurosidad del catedrático compite con la gracia del buen conversador; sin embargo, la que vence a ambos es la mirada del pintor que observa el paisaje con detenimiento antes de atreverse al boceto, al primer brochazo sobre el lienzo.

Hablar de las perspectivas del centro político en Colombia con Giraldo Ramírez, doctor en Filosofía de la Universidad de Antioquia, exdecano de la Escuela de Humanidades y profesor emérito de la Universidad Eafit, es revisitar sus columnas de El Colombiano, Contexto y el blog Amaranto y algunos de sus libros como Las ideas en la guerra (Debate, 2015), La tercera realidad (Sílaba, 2015), Populistas a la colombiana (Debate, 2018) o Democracia y libertad (Comfama, 2020).

Entrevista completa aquí

Elespectador.com: Últimas noticias de Colombia y el mundo

lunes, 2 de marzo de 2026

Carta abierta de profesores de Eafit

Carta abierta de las profesoras y los profesores de la Universidad a la comunidad universitaria y a la opinión pública:

Quienes suscribimos esta carta, profesoras y profesores de la Universidad, queremos referirnos a la controversia pública que se ha generado recientemente en torno al rol de nuestra institución y a señalamientos que la presentan como un espacio de adoctrinamiento o como una entidad alineada políticamente en el contexto electoral.

La Universidad ha definido su propio sistema de gobierno universitario, en el que están representados profesores, estudiantes y los sectores relevantes con los que la institución interactúa. Hacer llamados a renuncias o a desconocer ese gobierno universitario erosiona nuestra institucionalidad y desconoce el marco legítimo de deliberación y toma de decisiones que nos rige.

Quienes enseñamos en esta institución sabemos que la vida universitaria se sustenta en la diversidad de miradas, métodos y enfoques. En todos nuestros espacios -aulas, laboratorios, talleres, y seminarios- conviven perspectivas múltiples que dialogan, se contrastan y se someten al rigor académico. Esa pluralidad es un rasgo esencial de la Universidad: no constituye un problema ni evidencia una supuesta uniformidad ideológica.

Las afirmaciones que reducen la riqueza de esta diversidad a una postura política única desconocen profundamente el trabajo que realizamos: el cultivo crítico del conocimiento, la formación rigurosa, el respeto a la libertad de cátedra y el compromiso ético que guía nuestra labor docente e investigativa.

Como profesoras y profesores, reafirmamos con claridad que la Universidad no actúa ni debe actuar como un actor político-partidario. Su contribución al país se fundamenta en la independencia intelectual, en el rigor del pensamiento y en el debate informado, no en la participación en disputas electorales ni en la promoción de candidaturas.

Invitamos a la comunidad universitaria y a la ciudadanía a no participar de interpretaciones simplificadas o intentos de instrumentalizar nuestro trabajo. Nuestro compromiso es con el conocimiento, con la formación de las nuevas generaciones y con la construcción de un espacio abierto, plural y respetuoso, donde las ideas puedan discutirse con profundidad y libertad.

Asimismo, rechazamos de manera categórica las vías de hecho, las faltas de respeto, los llamados o incitaciones a la violencia y cualquier forma de señalamiento que ponga en riesgo a personas o colectivos dentro o fuera de la Universidad. La convivencia universitaria exige un compromiso irrenunciable con el respeto mutuo, la integridad personal y el diálogo responsable. Ninguna discrepancia, por legítima que sea, justifica prácticas que vulneren la dignidad, la seguridad o los derechos de integrantes de nuestra comunidad o de la ciudadanía.

Como académicas y académicos, continuaremos dedicados a resguardar la integridad de la Universidad y a defender su misión fundamental, la de contribuir al país mediante la producción de nuevo conocimiento y la preservación del conocimiento heredado, la investigación y la discusión crítica, libre y diversa.

lunes, 9 de febrero de 2026

Lucinda Williams: La libertad habla

Freedom speaks

Es difícil creer lo que está pasando
pero no me sorprende.
La historia vuelve
con sus caídas y subidas.
La oscuridad siempre acecha
aprovechándose de los débiles.
Matarán para someterme.
No quieren que hable.
 
Así que déjame recordarte
lo que está en juego.
La apatía puede cegarte
hasta que ya sea tarde,
así que no me tengas por segura.
Soy fuerte en la luz.
No me tengas por segura.
Levántate y lucha.
 
Algunos de ustedes nacieron conmigo
en la sangre de los sacrificados
que lucharon para liberarte
y, por eso, pagaron el precio.
La semilla de la rebeldía
ha sido sembrada y plantada.
Se han dicho cosas
y muchas cosas están distorsionadas.
 
Hay quienes te dirán
que estás seguro y libre
mientras no hables contra el rumbo
que llevan las cosas.
Cuentan con tu silencio,
tu ignorancia y extravagancia,
mientras las calles se llenan de violencia
caos y tragedia.
 
Mi nombre es libertad.

Lucinda Williams, "Freedom speaks",
del álbum World´s gone wrong (2026).
Versión propia.




martes, 6 de enero de 2026

Reseña de "El hilo que teje la vida", de Juan Luis Mejía

 


Una vida cosida a la cultura

En el prólogo a su obra, Juan Luis Mejía Arango afirma que las investigaciones sobre lo antioqueño pocas veces se han efectuado “desde la esencia de la sociedad: su cultura” (p. 16). La afirmación no es menor pues si consideramos la observación de que Antioquia es el caso regional más estudiado de América Latina, la subestimación de la educación y la cultura resulta enigmática, cual síntoma de un encorsetamiento intelectual que estuviera aparejado con el rasgo práctico y el sesgo económico que han prevalecido en la mentalidad de las élites políticas y empresariales del departamento.

Reseña completa acá


miércoles, 10 de diciembre de 2025

Pneuma

Pneuma

Somos espíritu atados a esta carne
Caminamos con un pie clavado a la tierra
Pero obligados a buscar más allá
Esta carne se convierte en pneuma.

Somos voluntad y asombro
atados a recordar, rememorar
Que nacimos de un respiro, una palabra
Somos todos una chispa, convirtiéndonos en sol.

Niño, despierta
despliega la luz
Niño despierta
despliega la luz.

Niño, ¡despierta ya!
Atado a esta carne
A este disfraz
A esta máscara
A este sueño.

Despierta y recuerda
Todos nacemos de un respiro
De una palabra
Todos somos chispa, convirtiéndonos en sol.

Alcanza el más allá
Despierta, recuerda
Nacemos de un respiro
De una palabra
Todos somos una chispa
Con ojos llenos de asombro.


Letra: Maynard James Keenan, canción de Tool.
Trad.: Carlos Giraldo Orozco



sábado, 6 de diciembre de 2025

Arendt y una página de John Dos Passos

A propósito de los múltiples actos conmemorativos con ocasión del cincuentenario de la muerte de Hannah Arendt (1909-1975), el pasado 4 de diciembre, quiero rescatar una página olvidada del escritor estadounidense John Dos Passos (1896–1970).

Para el caso es necesario redundar sobre la polémica que desató la publicación de Eichmann en Jerusalén (1963), una de las obras menores de la insigne pensadora. Organizaciones judías, notables pensadores —piénsese en Isaiah Berlin o Hans Jonas—, se ensañaron con Arendt por razones morales y luego la descalificaron como académica (en esto cayeron Arthur Schlesinger, en su tiempo, y Tony Judt, después).

Como se sabe, la razón del escándalo fue la tesis sobre la banalidad del mal que señalaba el temperamento anodino de los funcionarios del Tercer Reich que consumaron las atrocidades del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial y que desnudaba las características organizativas, técnicas y burocráticas de esos crímenes de lesa humanidad.

Pues bien, John Dos Passos sirvió como corresponsal de la revista Life en 1945 en el Pacífico y en  Alemania. Un corresponsal viajero con estancias cortas en los diversos sitios que visitó. Su diario y sus crónicas de guerra se editaron como libro un año después (Tour of Duty. Cambridge, MA: The Riverside Press, 1946). No pasó más de una semana en Núremberg como testigo fugaz de los juicios.

En su primera nota consigna un comentario de otro asistente: “Es curioso pensar que estos hombres puedan estar ahorcados dentro de un par de meses —dice con ímpetu alguien—. Parecen unos tipos cualquiera” (página 1.235, subrayado mío). Es decir, dieciocho años antes de Arendt y ante el mismo asunto, observadores ocasionales y desapasionados veían a los altos jefes del Reich (allí estaban Göring y Hess, por ejemplo) como tipos ordinarios.

Más adelante, Dos Passos describe al excanciller nazi durante toda la guerra: “Ribbentrop, con lentes oscuros, tiene la expresión de un cajero de banco que ha sido atrapado en un desfalco” (página 1.238). El autor de Manhattan Transfer ya percibía el hálito burocrático de los reos del Tribunal. Arendt hubiera corregido ese símil: es el banquero que esquilma al público y al Estado como parte de la actividad corporativa más que el empleado que tima a la empresa. 


[Cito por: John Dos Passos (1962). Novelas y viajes. Barcelona: Planeta. Tomo III. La traducción de este capítulo es de Manuel Bosch Barrett. En la edición de 1946, estas citas aparecen bajo el título “Nuremberg Diary”, entre las páginas 296-310.]



lunes, 1 de diciembre de 2025

Lecturas extemporáneas

Cuando uno decide contener el tráfago del mundo, hasta donde le es posible, casi toda lectura que se aborda resulta extemporánea. Entonces  abrimos los libros por el consuelo de los clásicos, la caída en el sedimento que produce la cultura coetánea, los hallazgos de la curiosidad (muchas veces en la biblioteca personal), por los mandamientos de la hospitalidad o cualquier otra vía.

Retomo uno de mis ritos anuales durante mi periodo como columnista de prensa: el de elogiar unas lecturas que, por cualquiera de las razones mencionadas u otras más, logran escapar al falso afán por vivir en la actualidad.

Llegué a Andrea Cote por recomendación de un periódico español (sin ser desconocida en Colombia, la poeta barranqueña moja poca prensa criolla). No es columnista, no desfila por la pasarela cultural del país, vive en Estados Unidos. Fervor de tierra (Tusquets, 2024) reúne cuatro poemarios publicados en las dos décadas precedentes. En un país donde las lágrimas han abundado, Cote recuerda la ambigüedad de las mismas:

y él lloró inconsolable sobre ti.
Recuerda:
lloraba en ti, no por ti.

El cuarto secreto, es una novela de Claudia Ivonne Giraldo publicada en 2008 (Hombre Nuevo Editores), con dos ediciones más por fortuna, que necesita -creería- una cuarta. Sobria, sutil, la historia y la prosa de Claudia Ivonne logran elaborar una novela femenina que da cuenta de los dramas cotidianos de mujeres adultas de clase media urbana, lejos de los lugares comunes de la literatura bienpensada, en general, y de la literatura colombiana, en particular. Gracias Puerto de la Imaginación.


Hannah Arendt, de quien se conmemoran 50 años de su muerte, me invitó a conocer a su maestro. Tres décadas después de que yo acometiera con poca fecundidad Ser y tiempo Rüdiger Safranski saltó desde una de mis estanterías después de una relectura de La condición humana y tuve que abandonar mi plan de lectura. Heidegger: un maestro de Alemania (Tusquets, 1997) es una referencia obligada para quien quiera saber algo, no solo del célebre filósofo alemán, sino de la filosofía europea del siglo XX.

Juan Luis Mejía me habló de Jaguar (Universidad Nacional, 1985). El autor George (o Georg o Jorge) Dahl (1905-1979) fue, en su orden, primero escritor y luego científico, pasó 20 años discontinuos en Colombia como investigador, de donde se despidió con una memoria que desgraciadamente no cuenta hasta ahora con edición en español. Traducida por Germás Galvis Vergara (la primera edición sueca es de 1939), es una obra sublime, por su historia y su poética.

En el proceso de diseño de la novena versión de Narrativas Pueblerinas (Jardín, 2025), Ricardo Aricapa me sugirió incluir una conferencia sobre Historias del viento en la cordillera, un conjunto de relatos, crónicas y retratos de la vida en Riosucio, Caldas, hacia mediados del siglo pasado. Escrito por Ariel Escobar Llanos (1925-2004), el libro exhibe un lenguaje poderoso, crudo y poético, nutrido de la riqueza vital y del sincretismo propio de nuestros pueblos. Según mi ejemplar, la primera edición es de 1970.

martes, 4 de noviembre de 2025

El fascismo eterno

Bajo este título pronunció Umberto Eco (1932-2016) una conferencia en la Universidad de Columbia en 1995, 25 de abril para ser exactos. Él explica el contexto de la misma: la conmemoración de la insurrección italiana a finales de la Segunda Guerra Mundial y su intención de "promover una reflexión sobre problemas de actualidad en diferentes países".

No se trataba de una obviedad. En ese tiempo la preocupación intelectual sobre el fascismo estaba apenas en ciernes, como se deduce de esta gráfica. Cuando Eco estaba llegando a Estados Unidos ocurrieron los atentados terroristas en Oklahoma y al público se le ofrecía una ocasión impresionista para acercarse al tema, pero la disertación buceaba en tendencias políticas y culturales más profundas y duraderas. (En sus palabras, los "hábitos culturales", la "nebulosa de instintos oscuros" y las "pulsiones insondables".) Una persona como él no comete ligerezas cuando usa el adjetivo "eterno", replicado en las traducciones al inglés y al español.

Eco se ve obligado a dedicar la primera parte de su conferencia a realizar una distinción entre nazismo y fascismo que no es obvia ni siquiera para los estudiosos sociales, pero que está bien definida en el pensamiento europeo. Allí están Hannah Arendt o Norberto Bobbio o Raymond Aron para entender las distancias que separan al totalitarismo -nazi o soviético- del fascismo italiano y sus émulos.

El aspecto novedoso de su texto, a mi manera de ver, está en la segunda parte. En ella se dedica a proponer una serie de características que permitirían identificar el fascismo, catorce en total. Lo hace consciente de la confusión -incluso, arbitrariedad- común en el uso y la explicación del término. Puesto que "se puede jugar al fascismo de muchas maneras y el nombre del juego no cambia", Eco apela a la tesis de Ludwig Wittgenstein (1889-1951) sobre los parecidos de familia. Por tanto, sus catorce características típicas "no pueden quedar encuadradas en un sistema; muchas se contradicen mutuamente, y son típicas de otras formas de despotismo o fanatismo, pero [aquí es donde el juego de lenguaje wittgensteiniano entra en acción] basta que una de ellas esté presente para hacer coagular una nebulosa fascista".

(Habría que advertir aquí que el uso de los parecidos de familia para la aclaración de un concepto valorativo -como de suyo son los conceptos políticos- es "esencialmente polémico", como lo señaló el filósofo británico Walter Bryce Gallie en un artículo de 1955.)

La conferencia de Columbia fue reunida con otros textos sobre la guerra, la migración, la prensa y la religión en un volumen que apareció en español en 1998 (Barcelona, Lumen) bajo el título Cinco escritos morales. Umberto Eco explica el sentido del título: son textos que "atañen a lo que estaría bien hacer, a lo que no se debería hacer, o a lo que no se puede hacer a ningún precio".

El caprichoso ambiente político colombiano parece indicar que una conversación sobre el fascismo, una reflexión sobre la conferencia del filósofo italiano, debería estar al orden del día. Para tener alguna orientación acerca de aquello que no se puede hacer a ningún precio. Digo yo.



viernes, 24 de octubre de 2025

Bruce: el largo adiós

Hace diez años, en 2016, Bruce Springsteen publicó sus memorias bajo el título previsible Born tu run. El libro sorprendió por el celo que el artista mantuvo siempre sobre su vida privada. Hasta entonces, solo algunas letras de canciones permitían atisbar anécdotas familiares y desventuras que sobrepasaban la pura imaginación poética.

A fines de 2017, y durante todo el año siguiente, presentó -cinco días a la semana- una obra confesional y musical que encarnaba aquellas memorias entre historias y canciones. Springsteen on Broadway se llamó y queda registo cinematográfico de una presentación prototípica (al parecer hubo pequeños cambios eventuales en el guion a lo largo del año).

En 2020 apareció el álbum Letter to you, quizás su mejor obra de la segunda década del siglo.Una  reflexión sobre la muerte compuesta a sus 70 años de edad y en medio del deceso de varios amigos y de la totalidad de los integrantes de una de sus primeras bandas aficionadas. Patéticamente, uno de los temas se titula "Last man standing".

2024 vio el lanzamiento del documental Road diary: Bruce Springsteen & the E Street Band, dirigido por Thom Zimny, su cineasta de cabecera para conciertos y documentales sobre la realización de algunos discos ("making of"). Road diary puede ser visto como la memoria profesional de la banda, la intimidad de las grabaciones y la preparación de los conciertos.

El documental pareció un premio de consolación para quienes estaban esperando una edición de aniversario de Born in the USA que cumplía 40 años de haberse lanzado. La resignación empezó a darle lugar a la expectativa porque se venía el 2025 y, con él, la probabilidad de que llegara una extraordinaria edición del Born to run, que cumple sus bodas de oro. 

En su lugar aparecieron Tracks II: The lost albums y Nebraska' 82: Expanded edition. La primera una caja brutalista con siete discos, dos ellos considerados por Bruce "body work", una colección de canciones agrupadas en otro y los cuatro restantes, auténticos álbumes que siguen el patrón de obras conceptuales, íntegras, que estableció Springsteen desde 1972; entre estos últimos, dos magníficos (hasta donde voy compenetrándome con ellos). La segunda, otra caja que reproduce la carátula del álbum original, con cuatro discos de audio y uno de video (¿llegaré a esta?).

En paralelo, Bruce aceptó la realización de la versión cinematográfica de un libro publicado en 2024 sobre algunos de los años oscuros que precedieron a su conversión en figura de la farándula global a mediados de la década de 1980. Con el estreno de Deliver me from nowhere terminará este año. En cierto modo son diez años de apertura, discreta y parcial, del artista a su público y al mundo; un desocultamiento pausado y medido, mediante acordes, imágenes, párrafos, actuaciones. 

No sabemos -quizás tampoco él- si también es un largo adiós. Así se llama una de las canciones de Human touch (1992):

Mi alma se fue caminando, pero yo me quedé aquí