lunes, 19 de agosto de 2019

Madrugo con alborozo

Madrugo con alborozo a pagar mis impuestos, ni la página caída de la Dian, ni la fila en el banco me detienen, feliz honro la obligación con el estado. (Después de cada párrafo puede repetirse este coro.)

Aprendimos con Thomas Hobbes que la esencia del estado reside en la fórmula “protejo luego obligo” (protego ergo obligo), que significa que todos los ciudadanos se obligan a la obediencia al soberano pues este nos asegura la vida impidiendo que nos matemos entre nosotros y que los forasteros nos maten. Hobbes no imaginó que fuera posible que, aunque el estado no protegiera, siguiera obligando. Sobre todo, a pagar los impuestos.

Madrugo con alborozo a pagar mis impuestos…

Aprendimos con los colonos norteamericanos que no debe haber impuestos sin representación (no taxation without representation), que significa literalmente que uno no debe pagar impuestos si no tiene posibilidades de elegir a alguien que represente nuestros intereses y preferencias. El fraude electoral, el clientelismo y la judicialización de la política desvirtúan la representación; sin embargo, el impuesto no tiene rebaja.

Madrugo con alborozo a pagar mis impuestos…

Aprendimos con Friedrich Hayek (Los fundamentos de la libertad) que después de pagar los impuestos el estado se encarga de financiar un tipo de obras que nadie más puede hacer y de proveer unos bienes fundamentales a la población. Hayek —el prototipo de los economistas liberales— creía que las carreteras se financiaban con impuestos, no con peajes, y que la educación y la salud en niveles básicos debían ser gratuitas. No se cumple el precepto hayekiano, pero días después de que llega el mensaje de la Dian uno paga los impuestos.

Madrugo con alborozo a pagar mis impuestos…

Aprendimos de Étienne Cabet que la sociedad debía esperar de cada quien según su capacidad, cuyo significado en términos fiscales no implica otra cosa que el que más tiene más paga. Nuestro sistema tributario funciona con otro principio: quien más trabaja más paga. El impuesto no se enfoca en la riqueza sino en el ingreso. Los asalariados —incluyendo aquellos que tienen contratos precarios— son las personas naturales que más impuestos pagan.

Madrugo con alborozo a pagar mis impuestos…

La teoría política se aplica casi a la perfección por la cara de las obligaciones de los ciudadanos de clase media de pagar impuestos, respetar a las autoridades y cumplir la ley. La teoría política se aplica poco por el sello de las obligaciones del estado a proteger la vida y los bienes de la gente, proveer los bienes básicos fundamentales y tratar a todos con imparcialidad.

Madrugo con alborozo a pagar mis impuestos, nada me detiene para cumplir feliz mi obligación con el estado.

El Colombiano, 18 de agosto

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