martes, 13 de agosto de 2013

Canto del antioqueño

Si pudiera postularse un emblema de la conmemoración de los 200 años del “Acto de Absoluta Independencia de Antioquia”, yo propondría la versión de “El canto del antioqueño” que empieza a difundirse desde hoy. En medio de libros, exposiciones, seminarios y discursos, el mensaje más claro y contundente lo trasmite esta pieza musical y visual.

La razón básica es que nada representa mejor la idea de una singularidad compleja como la antioqueña. Hemos presenciado propuestas arrastradas por cierto multiculturalismo acrítico que se ufanan de deconstruir la idea de antioqueñidad. También, por supuesto, encontramos agónicos defensores del arruinado mito paisa. La versión de “El canto del antioqueño” que se realizó en el bicentenario se aparta de tradicionalistas y posmodernos. Muestra el himno como símbolo de singularidad identitaria de un departamento en el que convivimos diversos tipos humanos, comunidades de gusto y paisajes.

Esta pieza refleja bien lo que encontramos en una investigación sobre las representaciones sociales en Antioquia, realizada en la Universidad EAFIT por iniciativa de la Gobernación y bajo el auspicio de Sura. Los habitantes de todas las regiones de Antioquia –desde el Caribe hasta el Magdalena Medio y desde el Bajo Cauca hasta el río Samaná– tienen un profundo sentido de pertenencia con el departamento y se sienten muy orgullosos de ser antioqueños (95%). Tienen entre sí algunas diferencias en la manera de llevar su cotidianidad, pero se asemejan mucho en creencias y preferencias, algunas de ellas nada positivas.

La divulgación del video promocional suscitó algunos comentarios. Una persona preguntó, ¿por qué suena un acordeón en esta versión? La respuesta más sencilla está en nuestro estudio: el vallenato es el segundo ritmo más popular en el departamento después de la balada, duplicando en afinidad a la llamada “música popular”; en todas las subregiones, el vallenato figura entre los dos ritmos más apetecidos por la gente. Los prejuicios sobre nuestro gusto musical se derrumban con otros datos: el gusto por la salsa en Antioquia duplica a la ranchera y los rockeros triplican a los tangueros, y se oyen en la misma proporción la música religiosa y la carrilera.

Antioquia es sentida por sus habitantes como una comunidad cultural, fuertemente vinculada por el territorio, la historia y rasgos de carácter acentuados como la pujanza y la confianza. Pero no puede verse como una comunidad uniforme, sometida a la simbología blanca y maicera que se impuso entre fines del siglo XIX y mediados del siglo XX. Antioquia es singular, pero no simple. Reúne costeños, sabaneros, calentanos, montañeros de distintas vertientes; es un departamento de mestizos con más población negra que Chocó y más indios que Nariño. Cada vez pesan menos las tradiciones y hay una tendencia mayoritaria hacia expresiones culturales contemporáneas y cosmopolitas, pero casi todos se sienten bien descritos bajo el singular antioqueño.

El Colombiano, 11 de agosto

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