En La odisea de Christopher Nolan —dejemos de lado el asunto baladí de si es la misma de Homero— hay dos conversaciones cortas entre Atenea y Odiseo, en dos momentos distintos de la película. En la primera Odiseo pregunta afirmativamente: “¿Por qué no pueden hablar los dioses de manera que los podamos entender?”. En la segunda conversación Odiseo simplemente reprocha: “Ustedes, dioses, no hablan de manera comprensible”.*
La primera respuesta de Atenea se inclina hacia la voz de la naturaleza: “¿Quién no entiende el trueno o el fuego? ¿Quién no entiende la sonrisa de un niño? ¿Quién no entiende una buena cosecha?”. La segunda respuesta se circunscribe al clamor del sufrimiento humano: “¿Quién no entiende el dolor? ¿Quién no entiende la sangre o la muerte?”.
La idea de que la naturaleza habla es antigua y ha sufrido transformaciones desde que Aristóteles elevara el lenguaje de la naturaleza al rango de ley hasta hoy cuando los científicos han desarrollado dispositivos sofisticados para escuchar detalles impensados de las manifestaciones naturales.
Un terremoto como el del 10 de agosto, por ejemplo, le dice cosas diferentes a los geólogos, a los ingenieros sísmicos, a los diseñadores de políticas públicas. Cosas que no todos alcanzamos a entender y que ellos nos pueden explicar. El terremoto habla de un tipo de constructores civiles que medran en el negocio inmobiliario, de las capacidades estatales, de las aptitudes gubernamentales, de solidaridades e indiferencias. También habla la naturaleza cuando anuncia un fenómeno como El Niño y los meteorólogos escuchan, la gente en las ciudades solo piensa en el calor y los nuevos habitantes del campo no captan el mensaje sobre el futuro próximo.
El sufrimiento, el temor, el silencio de las personas singulares también hablan, pero muchos solo entendemos, si acaso, el momento fugaz, la reacción anecdótica, y perdemos el sentido profundo que hay –dice la Atenea de Nolan- en el dolor, la sangre y la muerte, pues escuchar hoy es difícil: entre tanto ruido las señas divinas se pierden.
* Christopher Nolan (2026). The Odyssey: the complete screenplay. New York: Faber. Traducción propia.
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