jueves, 5 de marzo de 2026

Entrevista en El Espectador

“Solo el centro podría propiciar un cambio sin patear el tablero”

Jorge Giraldo Ramírez, exdecano de Humanidades de la universidad EAFIT, analiza el centro político en la actualidad electoral colombiana. Se queja de que hoy “el centro no quiere pisar callos”. Entrevista de Ana Cristina Restrepo Jiménez.

En cualquier diálogo con Jorge Giraldo Ramírez (Jardín, Antioquia,1957) la rigurosidad del catedrático compite con la gracia del buen conversador; sin embargo, la que vence a ambos es la mirada del pintor que observa el paisaje con detenimiento antes de atreverse al boceto, al primer brochazo sobre el lienzo.

Hablar de las perspectivas del centro político en Colombia con Giraldo Ramírez, doctor en Filosofía de la Universidad de Antioquia, exdecano de la Escuela de Humanidades y profesor emérito de la Universidad Eafit, es revisitar sus columnas de El Colombiano, Contexto y el blog Amaranto y algunos de sus libros como Las ideas en la guerra (Debate, 2015), La tercera realidad (Sílaba, 2015), Populistas a la colombiana (Debate, 2018) o Democracia y libertad (Comfama, 2020).

Entrevista completa aquí

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lunes, 2 de marzo de 2026

Carta abierta de profesores de Eafit

Carta abierta de las profesoras y los profesores de la Universidad a la comunidad universitaria y a la opinión pública:

Quienes suscribimos esta carta, profesoras y profesores de la Universidad, queremos referirnos a la controversia pública que se ha generado recientemente en torno al rol de nuestra institución y a señalamientos que la presentan como un espacio de adoctrinamiento o como una entidad alineada políticamente en el contexto electoral.

La Universidad ha definido su propio sistema de gobierno universitario, en el que están representados profesores, estudiantes y los sectores relevantes con los que la institución interactúa. Hacer llamados a renuncias o a desconocer ese gobierno universitario erosiona nuestra institucionalidad y desconoce el marco legítimo de deliberación y toma de decisiones que nos rige.

Quienes enseñamos en esta institución sabemos que la vida universitaria se sustenta en la diversidad de miradas, métodos y enfoques. En todos nuestros espacios -aulas, laboratorios, talleres, y seminarios- conviven perspectivas múltiples que dialogan, se contrastan y se someten al rigor académico. Esa pluralidad es un rasgo esencial de la Universidad: no constituye un problema ni evidencia una supuesta uniformidad ideológica.

Las afirmaciones que reducen la riqueza de esta diversidad a una postura política única desconocen profundamente el trabajo que realizamos: el cultivo crítico del conocimiento, la formación rigurosa, el respeto a la libertad de cátedra y el compromiso ético que guía nuestra labor docente e investigativa.

Como profesoras y profesores, reafirmamos con claridad que la Universidad no actúa ni debe actuar como un actor político-partidario. Su contribución al país se fundamenta en la independencia intelectual, en el rigor del pensamiento y en el debate informado, no en la participación en disputas electorales ni en la promoción de candidaturas.

Invitamos a la comunidad universitaria y a la ciudadanía a no participar de interpretaciones simplificadas o intentos de instrumentalizar nuestro trabajo. Nuestro compromiso es con el conocimiento, con la formación de las nuevas generaciones y con la construcción de un espacio abierto, plural y respetuoso, donde las ideas puedan discutirse con profundidad y libertad.

Asimismo, rechazamos de manera categórica las vías de hecho, las faltas de respeto, los llamados o incitaciones a la violencia y cualquier forma de señalamiento que ponga en riesgo a personas o colectivos dentro o fuera de la Universidad. La convivencia universitaria exige un compromiso irrenunciable con el respeto mutuo, la integridad personal y el diálogo responsable. Ninguna discrepancia, por legítima que sea, justifica prácticas que vulneren la dignidad, la seguridad o los derechos de integrantes de nuestra comunidad o de la ciudadanía.

Como académicas y académicos, continuaremos dedicados a resguardar la integridad de la Universidad y a defender su misión fundamental, la de contribuir al país mediante la producción de nuevo conocimiento y la preservación del conocimiento heredado, la investigación y la discusión crítica, libre y diversa.