Carta abierta de las profesoras y los profesores de la Universidad a la comunidad universitaria y a la opinión pública:
Quienes suscribimos esta carta, profesoras y profesores de la Universidad, queremos referirnos a la controversia pública que se ha generado recientemente en torno al rol de nuestra institución y a señalamientos que la presentan como un espacio de adoctrinamiento o como una entidad alineada políticamente en el contexto electoral.
La Universidad ha definido su propio sistema de gobierno universitario, en el que están representados profesores, estudiantes y los sectores relevantes con los que la institución interactúa. Hacer llamados a renuncias o a desconocer ese gobierno universitario erosiona nuestra institucionalidad y desconoce el marco legítimo de deliberación y toma de decisiones que nos rige.
Quienes enseñamos en esta institución sabemos que la vida universitaria se sustenta en la diversidad de miradas, métodos y enfoques. En todos nuestros espacios -aulas, laboratorios, talleres, y seminarios- conviven perspectivas múltiples que dialogan, se contrastan y se someten al rigor académico. Esa pluralidad es un rasgo esencial de la Universidad: no constituye un problema ni evidencia una supuesta uniformidad ideológica.
Las afirmaciones que reducen la riqueza de esta diversidad a una postura política única desconocen profundamente el trabajo que realizamos: el cultivo crítico del conocimiento, la formación rigurosa, el respeto a la libertad de cátedra y el compromiso ético que guía nuestra labor docente e investigativa.
Como profesoras y profesores, reafirmamos con claridad que la Universidad no actúa ni debe actuar como un actor político-partidario. Su contribución al país se fundamenta en la independencia intelectual, en el rigor del pensamiento y en el debate informado, no en la participación en disputas electorales ni en la promoción de candidaturas.
Invitamos a la comunidad universitaria y a la ciudadanía a no participar de interpretaciones simplificadas o intentos de instrumentalizar nuestro trabajo. Nuestro compromiso es con el conocimiento, con la formación de las nuevas generaciones y con la construcción de un espacio abierto, plural y respetuoso, donde las ideas puedan discutirse con profundidad y libertad.
Asimismo, rechazamos de manera categórica las vías de hecho, las faltas de respeto, los llamados o incitaciones a la violencia y cualquier forma de señalamiento que ponga en riesgo a personas o colectivos dentro o fuera de la Universidad. La convivencia universitaria exige un compromiso irrenunciable con el respeto mutuo, la integridad personal y el diálogo responsable. Ninguna discrepancia, por legítima que sea, justifica prácticas que vulneren la dignidad, la seguridad o los derechos de integrantes de nuestra comunidad o de la ciudadanía.
Como académicas y académicos, continuaremos dedicados a resguardar la integridad de la Universidad y a defender su misión fundamental, la de contribuir al país mediante la producción de nuevo conocimiento y la preservación del conocimiento heredado, la investigación y la discusión crítica, libre y diversa.