lunes, 12 de octubre de 2015

Elecciones y postconflicto

En 2016 se firmará el “Acuerdo para la terminación” entre las Farc y el gobierno nacional. Eso es un hecho. Puede que usted se dé cuenta o no. Puede que a usted le guste o no. Eso va a pasar. A partir de ese momento Colombia no será la misma; se crearán programas derivados del acuerdo y habrá que poner en marcha políticas para complementar y ajustar las demás esferas de la vida nacional. Entraremos en una transición que se calcula que puede durar 10 años.

Antioquia será el principal escenario de esa intervención. ¿Por qué? Porque Antioquia fue el principal escenario de la guerra durante los últimos 35 años. Porque en Antioquia vivía una de cada cinco víctimas en el mismo periodo. Porque, si descontamos las imprecisas cifras de desplazados, en Antioquia vivía una de cada tres víctimas de la guerra. Una de las principales zonas de concentración de las Farc para el desarme y la desmovilización estará en Antioquia, en esa enorme región que va desde Urabá hasta el Bajo Cauca y que tiene al Nudo de Paramillo como ombligo.

Puede que usted no se dé cuenta. Puede que no le guste. Pero tocó. El periodista mexicano Jorge Ramos nos lo acaba de recordar: “Toca es una maravillosa expresión colombiana que significa, a la vez, responsabilidad e inevitabilidad. Si algo toca es que no hay opciones más que una. Y en Colombia la paz toca” (“Paz para mis amigos”, El Colombiano, 07.10.15). Si algo toca y uno no está de acuerdo o no se da cuenta, peor para uno.

Medellín y Antioquia se tienen que preparar y lo han venido haciendo en los últimos años. El alcalde Aníbal Gaviria fortaleció la Casa de la Memoria (iniciada en la administración Salazar), promovió el Informe de Memoria Histórica de Medellín, puso en marcha la investigación sobre los hechos de La Escombrera ocurridos durante la alcaldía de Luis Pérez. El gobernador Sergio Fajardo puso en marcha el programa “Preparémonos para la Paz” y –como alcalde– adelantó la experiencia más exitosa de reinserción ejecutada en el país.

Hoy estamos ante dos disyuntivas. El candidato Juan Carlos Vélez Uribe no quiso firmar el pacto para darle continuidad a los programas de postconflicto de Medellín. Luis Pérez es el candidato de casi todos los parapolíticos condenados en Antioquia y no ha dicho ni mu sobre el asunto. Si usted quiere que Antioquia quede pagando en el postconflicto pues vaya y vote por estos dos señores. Si usted, sepa o no, esté de acuerdo o no, cree que Antioquia y Medellín deben prepararse para lo que se viene le toca revisar bien el tarjetón. En Antioquia el único que le jala a la paz es Federico Restrepo. En Medellín, el único que le jala a la guerra es Juan Carlos Vélez.

El Colombiano, 11 de octubre.

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