miércoles, 30 de mayo de 2012

El corazón es El Centro


Hace 20 años cuando la cabeza del sector público de la ciudad se trasladó hacia los linderos entre La Bayadera y Guayaquil de la mano de La Alpujarra y el edificio “inteligente”, el centro de la ciudad mantenía gran parte de su atractivo y Guayaquil era una zona en demolición, totalmente precaria.

Muchos creímos entonces que la llegada de las autoridades a la vieja Plaza de Cisneros representaba la expansión de El Centro formal, limpio y medianamente atractivo hacia los escombros dejados por el incendio de la plaza de mercado y de la construcción del metro en Guayaquil. A 2012 lo cierto es lo contrario. El Centro se “guayaquilizó”.

Se han hecho cosas por parte de las administraciones. La mayoría buenas como las estaciones del metro y Metroplús, Plaza Botero, la intervención de Carabobo, el Parque Bicentenario. Otras desastrosas como la explanada de San Antonio o el intento de intervención en el Corazón de Jesús. Pero nada de esto ha detenido el deterioro de La Candelaria.

Esta comuna aglutina los principales factores de inseguridad. Tiene la tasa más alta de homicidios y el mayor número de automotores robados; ahí está la mayor concentración de negocios de microtráfico y trata de personas; es la zona de Medellín más afectada por la extorsión y la explotación infantil. Según “Medellín cómo vamos” es la comuna de menor crecimiento poblacional en términos absolutos, pero si se analizan bien las cifras en la práctica ha decrecido. Uno por El Centro no camina, corre.

Me parece que en el Concejo municipal ya están tomando conciencia del problema. Al menos eso me manifestó su presidente Bernardo Alejandro Guerra y lo expresó el concejal Luis Bernardo Vélez en un comunicado. También Fenalco se pronunció recientemente sobre el asunto. Es un buen inicio, pero se requiere introducir el tema en el plan de desarrollo municipal y adoptar una estrategia clara.

El Centro no necesita ahora mucho poder duro. Si se acompañan bien las obras del tranvía de Ayacucho y la zona de influencia del Parque Bicentenario, a lo mejor no se requiera demasiado cemento. Claro que muchos seguimos soñando con una intervención amable desde el Pablo Tobón Uribe hasta la plaza minorista.

Pero en principio se trata de un asunto de poder blando. Normatividad sobre uso del suelo, políticas definidas en la expedición y control de las licencias de funcionamiento a establecimientos, estímulos al sector privado y cultural para que se quede e invierta en El Centro, obstáculos para quienes se quieran ir (como ya lo hizo el sector financiero), vigilancia policial en las noches y fines de semana, focalización en puntos calientes como Barbacoas, Raudal y San Benito, entre otras medidas.

Aplauso: Al general de la Policía Nacional Yesid Vásquez Prada por haberse atrevido a investigar y detener miembros de su institución por vínculos con el crimen organizado.

El Colombiano, 27 de mayo

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