domingo, 16 de enero de 2011

Wikeaks: última (espero)

Después de soportar varias semanas de filtraciones, Fernando Savater acaba de publicar su opinión sobre Wikileaks. Es un artículo corto titulado “Transparentes abusos” (Tiempo, 23.12.10). Puede leerse completo en: http://www.tiempodehoy.com/default.asp?idpublicacio_PK=50&idioma=CAS&idnoticia_PK=62629&idseccio_PK=630&h=101029

Destaco solamente su mejor aporte conceptual respecto a los límites de la transparencia. Cito: “Hay dos tipos de transparencia, la de gestión y la de opinión o deliberación. La primera es imprescindible en democracia: queremos saber a qué destinan los gobernantes nuestros impuestos, cómo defienden nuestras garantías y derechos, cuál es la justificación de sus decisiones políticas, etc...; la segunda es una agresión totalitaria contra el buen funcionamiento de las instituciones y la privacidad de las personas, ocupen cargos públicos o sean simples particulares. Confundirlas es parte de la actual imbecilización social, a la que no es ajena la maquinaria espléndida pero a veces devastadora de Internet. Última observación: dejando aparte a Berlusconi, Putin, los hermanos Castro y alguno más, no hay político que me resulte tan sospechoso y tan poco fiable como el señor Julian Assange... y sus partidarios”.

Mario Vargas Llosa ha salido a suscribir la crítica de Savater con una argumentación más bien floja y una confusión terrible –propia de un liberal dieciochesco– al incluir la dicotomía público-privado en un asunto que trata de política y, por tanto, de asuntos públicos (El País, 16.01.11). Y es que lo público político nunca representa una transitividad pura con la publicidad como creía Kant.

Vuelvo a Savater y su sarcasmo contra los partidarios de Assange por sospechosos y poco fiables. Hagan una lista mental de los poco fiables intelectuales colombianos que lanzaron voladores con las hazañas de Wikileaks.

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